Berlanga y la censura: LOS JUEVES, MILAGRO

Luis García Berlanga, director de cine valenciano del que la mayoría del público recuerda por la exitosa trilogía de películas dedicadas a la familia Legineche, compuestas por “La escopeta nacional” (1978), “Patrimonio nacional” (1981) y “Nacional III” (1982), además de “La vaquilla” (1985), pero desconoce sus inicios, que sólo recuerdan los cinéfilos y son todo un bofetón a la censura franquista que le obligaba a emplear una y mil artimañas para decir lo que quería.

La aparición en video de formato doméstico de una versión completa y remasterizada de “Los jueves, milagro”, trabajo por el que Berlanga ganó la medalla del CEC (Círculo de Escritores Cinematográficos), despertó mi curiosidad ya que desde siempre me pareció todo un logro haber escrito un argumento centrado en un pequeño pueblo, en el que las fuerzas vivas del mismo, formadas por el maestro, el alcalde, el dueño del balneario, un terrateniente y el médico, deciden provocar un milagro engañando al tonto del pueblo con la aparición de un Santo que pida que en el balneario se construya un santuario en su honor, convirtiéndose en un lugar de peregrinación con lo que ello supondrá económicamente para todos los implicados en la trama.

Para que nos hagamos una idea baste saber que el guión fue rechazado por la censura en dos ocasiones, hasta que finalmente se aprobó con la condición de que Berlanga aceptase las sugerencias y cambios del padre Garau, que en un momento de furia hizo que Berlanga sugirió que se acreditase al sacerdote como un autor más del guión. La empresa productora de la película estaba vinculada al Opus Dei y se han contado 25 cambios entre la versión final de Berlanga y la que se estrenó en España en 1959, por cierto un año más tarde que en Italia.

Todo esto nos puede dar una idea de lo que quería hacer Berlanga y de lo que hizo, a pesar de estar maniatado por la censura franquista y la productora del Opus Dei, contando una historia de apariciones de santos falsas, balnearios milagrosos, beatas de afán misionero y cómo se puede traficar y negociar jugando con la fe de la gente sencilla.

Las frases lapidarias se suceden con total normalidad y escuchadas hoy, sesenta años después provocan nuestra carcajada por la inteligencia del director y su elegancia en torear a los censores. La película se terminó de rodar en Septiembre de 1956 pero el censor obligó a incluir un prólogo con una voz en off que presentaba la historia, que filmó Jorge Grau en Marzo y Octubre de 1957 y entre otras escenas alternativas se incluyó una imagen final distinta.

La versión final que entregó Berlanga, recuperada ahora dura 90 minutos y la estrenada con los cortes y cambios de diálogos llegaba hasta los 82 minutos, o sea que faltaban como 8 minutos de momentos que vistos ho resultan antológicos, desde cambios “inocentes” de que se escuche cantar “Vamos a contar mentiras” en vez de “¿Dónde están las llaves?” a la escena magistral en que Pepe Isbert disfrazado de San Dimas se recoge la capa cual torero y pide: “Música, maestro”.

En el reparto nombres de la talla de Richard Basehart, José Isbert, Manuel Alexandre, José Luis López Vázquez, Guadalupe Muñoz Sampedro, Paolo Stoppa, Juan Calvo, Alberto Romea, Félix Fernández, Manuel de Juan, Nicolás Perchicot, Julia Delgado Caro o Mariano Ozores. En fin una joya de nuestro cine, que se pensaba perdida y casualmente se encontró en una videoteca olvidada de Bélgica, gracias a la cual se ha podido ofrecer la versión de la película tal como la soñó el director. Grande, Berlanga.

DIRECCIÓN: Luis García Berlanga


Existe versión en DVD y Blu Ray de la copia completa y restaurada

Termino con algunos fragmentos de la película

 

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