SILK STOCKINGS

Menyhert Lengyel fue un periodista húngaro que escribió algunas obras de teatro que se estrenaron con éxito en su país, hasta que durante la primera guerra mundial, fue enviado como corresponsal a Suiza donde publicó algunos relatos pacifistas, que fueron traducidos a varios idiomas y tras la primera guerra mundial, marchó a Estados Unidos, donde escribió novelas y guiones para el cine, alguno de los cuales como “Ninotchka” o “Ser o no ser” (To be or not to be), se convirtieron en éxito mundial de la mano del genial director Ernst Lubitsch.

Lubitsch dio el guión de “Ninotchka” al no menos corrosivo Billy Wilder que en colaboración con Charles Brackett y Walter Reisch construyeron una comedia que les valió una nominación a los Oscar de 1939, en la que ponían en solfa el socialismo ruso, tema en el que reincidiría Wilder en 1961, con la descacharrante “Un, dos, tres…” (One, two, three).

La película protagonizada por Greta Garbo y Melvyn Douglas fue lanzada con el eslogan de que “Garbo ríe”, resaltando que era  una comedia y que la divina Greta, hasta entonces, siempre en papeles dramáticos, por fin reía, lo cual no era cierto, porque ya habia reído en el cine, pero marcaba la figura de su personaje la formal y rígida Ninotchka.

El éxito de la película y el excelente guión, sirvió de base para pensar en transformarla en un musical, tarea que se encargó a Cole Porter, convirtiéndose en el último que escribiese para el teatro y que llevó el título de “Silk stokings”, haciendo referencia a las medias de seda que fueron el talón de Aquiles para derribar a la incorruptible Ninotchka.

El argumento en el musical nos presentaba a tres comisarios rusos, enviados a París para traer de vuelta al compositor ruso Peter Boroff, que embaucado por el agente cinematográfico Steven Canfield, que se vale de su amiga la seductora Peggy Dayton, para convencer al músico de que abandone su “Oda al tractor” y componga una lujosa versión para el clásico de Leon Tolstoi “Guerra y paz”. Los tres comisarios sucumben al encanto de la ciudad y el capitalismo de Occidente. A ello contribuye también Steven Canfield.

Todo se complica cuando las autoridades rusas deciden recuperar a sus tres comisarios y al músico, enviando para ello a su más implacable agente, la gélida Nina Yaschenko, a la que se dedica desde el principio el agente teatral, ofreciéndole todas las tentaciones de lujo y glamur que la ciudad de la luz brinda, hasta que finalmente Nina, cae en las redes del sistema y de su embaucador representante, enamorándose ambos a los acordes de la inmortal música de Cole Porter, con temas como “All of you” o “Paris love lovers”.

El musical se estrenó en 1955 en Broadway con la actriz alemana Hildegarde Neff como Ninotchka y Don Ameche como Steven, en su debut teatral cantando, alcanzando ambos el éxito por sus interpretaciones en esta producción, que en su momento fue calificada como una de las más caras de su época. Tras cerca de 500 funciones en Broadway, salió de gira por San Francisco y Los Ángeles.

Cuando se pensó en 1957 en llevar el musical al cine, se hizo con todo el ciudado, encargando de la dirección al famoso Rouben Mamoulian, que ya habia dirigido en Broadway “Porgy and Bess“, “Oklahoma” o “Carousel” y en cine sonados éxitos como “Dr. Jekyll & Mr. Hyde”, “La Reina Cristina de Suecia” (Queen Christina), “El signo del Zorro” (The mark of Zorro) o “Sangre y arena” (Blood and sand), con lo que era un profesional que conocía ambos medios.

La película en España se estrenó como “La bella de Moscú” (Silk stockings) y en el reparto Steven era Fred Astaire, mientras que la Ninotchka que es seducida por unas medias de seda, sólo podría ser Cyd Charisse, la de las piernas más largas y bonitas de la historia del cine, además de excelente bailarina, que tuvo que ser doblada en las canciones por Carol Richards y recibió una nominación como actriz a los Golden Globe de aquel año. Entre los secundarios brillaban con luz propia Janis Paige  y Peter Lorre.

En el apartado musical se mantuvieron casi por completo todas las canciones escritas por Cole Porter y se añadieron dos nuevas: “Fated to be mated” y “The Ritz Roll and Rock”, que haciendo un guiño al movimiento de rock and roll que surgía en ese momento, era bailada por Astaire que terminaba aplastando su sombrero de copa, su marca de fábrica. Las coreografías fueron de Hermes Pan y Fred Astaire, aunque como siempre no apareció acreditado. La dirección musical corrió a cargo del también compositor Andre Previn.

MÚSICA Y LETRAS: Cole Porter

 

Existe el CD del original Broadway cast y el CD expandido con la banda sonora de la película.

 

Ha aparecido en DVD tanto la versión de la película original en blanco y negro, como de la musical con Astaire y Charisse, si bien advierto que las canciones -como es habitual más de lo deseable- no están subtituladas en  ningún idioma.

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