BIENVENIDO MR. MARSHALL

El humorista Miguel Mihura y el cineasta Juan Antonio Bardem se unieron para escribir “Bienvenido Mister Marshall”, la película que dirigiría Luis García Berlanga y se estrenó en 1953, considerada una obra maestra del cine español, que fue premiada en el Festival de cine de Cannes y que revisada hoy en día, conserva toda su frescura.

El argumento nos sitúa en los años cincuenta, en Villar del Río, un pequeño pueblo donde se espera la llegada de los americanos, que pasarán por allí, siguiendo el denominado Plan Marshall, que aprobaron en 1947, para ayudar económicamente a la maltrecha Europa tras la Segunda Guerra Mundial, a la vez que a frenar el avance del comunismo, que podría expandirse desde Rusia y del que España fue aislada de estas ayudas, por estar bajo el régimen franquista.

Los inocentes habitantes de Villar del Río, liderados por un alcalde sordo, soterrada crítica al poder que no oye a su pueblo, una maestra soltera, un cura cotilla, etc. como en el cuento de la lechera, sueñan con el dinero que van a darles los americanos y visten sus mejores galas y remodelan el pueblo, para agradar más a los benefactores “Reyes Magos”, que harán realidad un futuro mejor, pero que ante el desencanto de todos, pasan de largo por el pueblo.

La canción: “Americanos, os recibimos con alegría” o el discurso del alcalde que comienza diciendo: “Como alcalde vuestro que soy os debo una explicación, y esa explicación que os debo os la voy a pagar”, se hicieron tremendamente populares y el duelo interpretativo Manolo Morán -Pepe Isbert ha pasado a los clásicos del cine español.

José Antonio Escribá estuvo en conversaciones con Juan Antonio Bardem allá por el 2003, para llevar la película a los escenarios, pero la muerte de Bardem dejó el proyecto parado, hasta que co-producido por los Teatros de la Generalidad Valenciana, se estrenó en el Teatro Principal de Valencia el 24 de Mayo de 2007, más de cinco décadas tras el estreno de la película, en plena fiebre de la Copa de América, lo cual justifica que vendiesen un libreto en el patio de butacas por un euro, que llevaba las canciones y fotos de la obra por triplicado, ya que todo él llevaba repetidas las mismas fotos, sólo con el texto cambiado: la primera en valenciano, la segunda en castellano y la tercera en inglés, incluso los repartos de los actores principales, el equipo técnico y las letras de las canciones… todo ello en tri-lengua.

El escenario situado sobre una plataforma giratoria. La música interpretada en directo. El vestuario múltiple y variado. Aderezado con canciones originales, escritas a propósito para la obra, además de otras coplillas conocidísimas de la época, incluso con proyecciones de NO-DO en los que aparecían fragmentos de la película original. En el reparto actores valencianos muy conocidos de la televisión, como José Sancho (representante de la tonadillera), Pep Cortés (Alcalde) o Arévalo (pregonero). Vamos, una producción digna, muchísimo mejor que la anterior producción de un musical valenciano (Balansiyya), que se estrenó a bombo y platillo, representándose SOLO UN DIA en el mismo Teatro.Ni que decir tiene que era infinitamente superior a algunos bodrios de musicales vistos por aquellas fechas en Madrid como “Cantando bajo la lluvia“, “Scaramouche” o la deleznable “La jaula de las locas“. Está claro que debes saber lo que vas a ver y a estas alturas habrá poca gente, que no conozca la estupenda película escrita por Bardem, Mihura y Berlanga.

A pesar de todo esto mi “pero”, sería para el guión. Una trama perfecta para el año 1952, escrita en tono de sátira para burlar la censura franquista y de fondo bienintecionado, hablando de la candidez del español medio, que soñaba con heredar de un tío desconocido de América, o que los americanos vendrían repartiendo billetes de dólar, a diestro y siniestro, solucionando la precariedad en la que se vivía en la postguerra, sufriendo un bloqueo internacional al que se condenó al gobierno español, por no ser un estado democráticamente elegido.

Viendo la obra hoy, venían a mi cabeza posibilidades de una adaptación a los tiempos de hoy. El alcalde podría sería una alcaldesa, que por supuesto siempre vestiría de rojo. El Plan Marshall se cambiaría por la adjudicación de la Copa de América en Valencia. El representante de la cantante de coplas que embauca al alcalde, para convertir su pueblo castellano en un pueblo andaluz, que es lo que los extranjeros esperan encontrar en España, con los hombres toreros y las mujeres vestidas con bata de cola, aquí sería un promotor-constructor, que convencería a la alcaldesa de emprender obras faraónicas. Y por supuesto la cantaora de coplas tendría un aire “Pantoja” muy exagerado.

Pienso que se podría haber hecho algo más corrosivo, satírico y arriesgado para los tiempos que corren, pero era una producción de la Generalitat Valenciana y aún sigo sin explicarme como le confiaron el dinero para este proyecto, a José Antonio Escrivá que lo último que había dirigido fue la Mostra de Cinema del Mediterrani, de la que por problemas de gastos sin justificar y partidas descabelladas, lo “marcharon” en el 2004 o 2005.

La obra bebe de muchos musicales de éxito. Digo bebe por  no decir que copia musicales famosos. Vamos que cada uno se quede con la expresión que quiera:

  • La chica que despierta en una cama enorme perpendicular al suelo, copiada literalmente del “Good morning Baltimore” de “Hairspray“.
  • El número final en el que salen todos vestidos de dorado brillante, con sombreros de copa, como el “One” de “A chorus line
  • El actor que hace un doble papel y cuando sale a saludar se quita su peluca de mujer, para que veamos que es un hombre, como “Mama Morton” en “Chicago
  • Los falsos billetes cayendo del techo, como “Tira el dinero” en “El diluvio que viene“.
  • La inclusión de temas conocidos como “La bien pagá”, “En tierra extraña”, “La zarzamora” o “María de la O” para atraer a un tipo de público como hacen los musicales jukebox, de moda tras los éxitos de hacer musicales de Mecano, Abba o Queen, por ejemplo.

Pienso que fue un buen intento por hacer un musical original. Estoy convencido que ese es el camino. Quizá reprocharía algún número que “canta” demasiado y está de más, pero que se utiliza para que los actores se cambien de traje o cambiar el decorado.

Algunos momentos que por el tiempo en el que está ambientada la obra y las canciones adquieren aire de copla o pasodoble, se pasa con facilidad a “modernizar” las canciones para que se luzca la “cantante andaluza” (Lidia Reyes de Operación Triunfo) y algunas coreografías que -salvando las distancias- están más cerca de la “revista” que del “musical” (salvo que se quiera “homenajear” a “La calle 42“).

Estuvo en cartel tres semanas en el Teatro Principal de Valencia, con un aforo del 85% lleno cada día y aunque se dijo que volvería más adelante, para que pudieran verla todos los valencianos y la llevarían de gira por otras provincias, nunca más se supo. Algo muy parecido ocurrió con el otro musical antes comentado “Balansiyya” que se dijo que se filmaría y emitiría por Canal 9 a toda la Comunidad Valenciana, pero se llevó a Tel Aviv, recaló en Madrid, con muchos cambios y a pesar del “enorme éxito” que dijeron haber tenido en “la gira”, nunca volvió a Valencia, donde sólo se hicieron dos funciones en un mismo día, con entradas que regalaba el diario “El Mundo”. La compañía se disolvió y no quedó nada del tema.

MÚSICA ORIGINAL: Joan Cerveró
LETRAS: José Antonio Escrivá y Joan Cerveró

No existe CD con el audio de las canciones de la obra, ni grabación en video.

 Os dejo un video donde se pueden ver algunas imágenes del musical

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