007: 1971 Diamantes para la eternidad

El éxito inferior a lo esperado de “Al servicio szecreto de su Majestad“, añadido a que el actor George Lazenby manifestó no querer volver a interpretar a 007, para que no se le encasillase en el papel, puso en un brete a los productores que trataron de encontrar a alguien con carisma para asumir el cambio, porque veían que se les escapaba el filón de las manos y recurrieron a Roger Moore que no pudo por estar bajo contrato con la serie de “Los persuasores” (The persuaders), también se lo propusieron a Timothy Dalton que con años se consideró demasiado joven para interpretarlo, también se lo propusieron por primera vez a actores americanos como Steve McQueen, Robert Redford o el mismo Clint Eastwood que lo rechazó argumentando que nunca lo interpretaría porque James Bond era Sean Connery.

Finalmente contrataron a John Gavin que había protagonizado “Tiempo de amar, tiempo de morir” (A time to love and a tieme to die, 1958) e “Imitación a la vida” (Imitation of life” (1959) del director Douglas Sirk, además de tener papeles de cierta importancia en “Psicosis” (Psycho, 1960) de Alfred Hitchcock, “Espartaco” (Spartacus, 1960) de Stanley Kubrick o “Millie, una chica moderna” (Thoroughly modern Millie, 1967) de George Roy Hill, pero los productores detectaron que el público quería a Connery y tentaron al escocés con un contrato de 1.200.ooo dólares, aparte de una participación en los beneficios y la posibilidad de interpretar dos películas que él eligiese, fuera de la serie. Sean Connery aceptó y entregó su sueldo, el mejor pagado del momento, a la organización Scotish International Trust.

dafLa novela elegida fue “Diamonds are forever” la cuarta aventura de James Bond escrita por Ian Fleming en 1956, cuya película se estrenó en España con el título de “Diamantes para la eternidad” y en Hispanoamérica como “Los diamantes son eternos”. Antes de comenzar el rodaje, sólo con el contrato de Connery y la indemnización a Gavin por rescindir su contato, arrancaban el proyecto con un elevado coste, así que los productores decidieron mirar hacia Estados Unidos para poder optar a beneficios fiscales y subvenciones extra, que consiguieron por rodar escenas en Las Vegas, en el desierto y en sus casinos, aunque también se filmaron otras en Holanda, obligados por la trama de la propia película, bastante diferente de la escrita por Fleming, más en la línea de espionaje, pero que los productores pidieron a los guionistas que la modificasen para hacerla más espectacular, como esperaba la afición.

En el guión que comenzó Richard Maibaum el productor le dio la idea de que volviese a aparecer Blofeld, contándole además que había tenido un sueño en el que había visitado a Howard Hugues el magnate que vivía recluido y al que nadie había visto en años, descubriendo que era un impostor y ambas ideas fueron utilizadas en el guión de la película, para el que se contrató a Tom Mankiewicz, hijo del prestigioso director de cine Joseph L. Makiewicz, para que lo terminase. También se contrató de nuevo al director Guy Hamilton intentando repetir el éxito que consiguió con “Goldfinger” pero dando un giro más desenfadado a la serie que tras tantas parodias y copias de las películas de agentes,  se intentó dar un aire más humorístico, algo con lo que estuvo de acuerdo Connery y que cambiaría el futuro de las películas de la serie, sobre todo las protagonizadas por Roger Moore.

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Trina Parks, Sean Connery y Donna Garrat en una escena

Se nota y mucho la ausencia de Peter Hunt, responsable del montaje de todas las películas de la serie y director de la anterior aventura del agente y la película carece del “nervio” de las anteriores, además de que la historia es más un tebeo que una película de espías y nos encontramos que tampoco está Terence Young para darle el aire elegante a Bond, que llega casi con diez años más desde su primera película a vestir ¡una corbata rosa!. El estricto y metódico Q nos lo encontramos en un casino de Las Vegas jugando con un artilugio vaciando las máquinas tragaperras. Charles Grey que interpreta a Blofeld ya había aparecido en otro papel diferente en “Sólo se vive dos veces“. Norman Burton como Felix Leiter, siguió con la tónica del personaje que en cada película lo interpreta un actor distinto. Todo un cúmulo de descuidos y contrasentidos que hacen que esta película sea sin duda la más floja de las de Sean Connery como 007.

Lo mismo ocurre con la música de John Barry que tras la extraordinaria partitura de la anterior película, en esta parece como desmotivado y aunque el tema principal con letras de Don Black está muy bien y recurrió de nuevo a Shirley Bassey en busca de una versión de “Goldfinger” más sexual, pidiéndole que cuando la cantase pensase en un pene en vez de un diamante, algo que no gustó nada a Shirley ni al productor que encontraba la letra “sucia”, aunque sabiendo esto y fijándonos en la letra podemos encontrar ese “doble sentido” del que era tan amigo Fleming. Finalmente acompañó a los títulos de crédito de la película y se convirtió en el tema principal que suena con diferentes arreglos a lo largo del film.

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Sean Connery con Lana Wood

El resto de la partitura tiene temas simpáticos como el “Q’s trick”, elegantes como el “Circus, circus”, o jazzísticos como “Tiffany Case”, dedicado a este personaje, otro nombre con doble sentido (el “caso Tiffany” como la famosa tienda de joyas de la 5ª Avenida de New York), papel para el que se barajaron los nombres de Raquel Welch, Faye Dunaway o Jane Fonda, aunque finalmente recayó en Jill St. John. Posiblemente el tema más enérgico y vibrante de la película sea “To Hell with Blofeld”, que rompe un poco con la línea suave y humorística de la película.

Otras “chicas Bond” fueron Lana Wood, hermana de Natalie, en el breve papel de Plenty O’Toole (nombre que traduciríamos como “llena de herramientas”) que lucía un poderoso escote y en España tradujeron como “Me llamo Elena, aunque todos me llaman “Llenita”, a lo que 007 respondía: “Ya veo” dándole un repaso visual a su anatomía. También había dos guardaespaldas del magnate Whyte, con las que tenía que enfrentarse Bond que se llamaban “Bambi” (Donna Garrat)  y “Tambor” (Trina Parks), como los personajes la película Disney y que no sé por qué extraña razón en España a Tambor se le cambio el nombre por el de Pluto (?).

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La pareja de malvados homosexuales Mr. Kidd (Putter Smith) y Mr. Wint (Bruce Glover)

Hay otros personajes malvados, una pareja de homosexuales Mr. Kidd y Mr. Wint que lejos de parecer inquietantes como cualquier villano, se nos presentan como personajes juguetones, algo que también hace que pierda tensión y fuerza la trama porque no vemos en ellos ninguna amenaza. Lo mismo ocurre con las persecuciones en el improvisado plató “lunar” o en el desierto con el vehículo que roba 007 para escapar. Son escenas que carecen de intriga, por no hablar de la lucha final en la plataforma petrolífera, aunque hubo otras mejor conseguidas como la pelea en un ascensor o una persecución en coche en una calle de Las Vegas, aunque se apostaba más por la comicidad en vez del peligro, lo cual restaba emoción al pñublico, que asistía a la película como mero espectador sin implicarse prácticamente en la misma.

Por supuesto estaban los habituales Bernard Lee (M), Lois Maxwell (Monepenny), Desmond Llewelyn (Q), los fastuosos decorados de Ken Adam, así como los inevitables gadgets que iban desde unas huellas dactilares falsas, a un simulador de voz que clona la voz de cualquiera que ayudaron a que la película se convirtiese en un nuevo éxito de taquilla, aunque ha resistido muy mal el paso del tiempo.

MÚSICA: John Barry
LETRAS: Don Black
DURACIÓN: 120 minutos

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Existe el CD con la banda sonora de la película que más tarde apareció remasterizado y expandido con temas descartados y otros que no habían aparecido en la primera edición del disco. También es fácil de conseguir la película tanto en DVD como Blu Ray.

Para terminar el video con los títulos de crédito y la canción interpretada por Shirley Bassey


el trailer de la película

el elegante tema “Circus, circus”

algunas escenas suprimidas o recortadas de la película

la versión del tema que arregló David Arnold para David McAlmont y el video en el que aparecían los dos

Shirley grabó el tema en italiano y aunque se pensó utilizarlo en los créditos finalmente se usó la versión inglesa

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