JAPÓN: Un país con una envidiable educación

Japón siempre fue un destino que me había atraido, pero cuando me hablaron de lo enormemente caro que era el país y las largas horas de viaje necesarias para llegar, me hicieron aparcar mi interés por viajar al extremo oriente, pero como tantas veces en mi vida, el azar me puso la oportunidad en bandeja de ir con una amiga que adora la cultura japonesa, ha estado en repetidas ocasiones en el país y se defiende con el idioma. Fue fácil sucumbir a la tentación a pesar de los miedos y decidí confiar en la amiga que me dijo que tenía muchos prejuicios que sólo borraría visitando el país.

Os preguntaréis ¿a qué viene hablar de un viaje personal en una página dedicada al teatro, la música y el cine principalmente?. Espero poder justificarlo a través de este texto. En primer lugar quiero haceros partícipes del alto grado de educación de un pueblo del que tenemos un montón de estereotipos como que es un pueblo agresivo, de los samurais, el hara kiri, su enorme adicción al trabajo, su comida a base de pescado crudo, sus viviendas minúsculas donde viven casi hacinados y quizá haya algo de cierto porque no he convivido con ninguna familia, por lo que sólo puedo hablar de lo que he visto.

espacio acotado en medio de una calle donde está permitido fumar

Para empezar son gente enormemente amable que se desvive por ayudarte. Si entras en una tienda buscando algo, moverán cielo y tierra hasta decirte cómo o dónde puedes encontrarlo, siempre con una sonrisa en la boca y si no te entienden por cuestiones de idioma, llaman a un compañero que hable inglés para hacer de intérprete y que el vendedor sepa exactamente lo que buscas, para acertar en lo que te ofrezca y todo ello sin demostrar prisa por terminar sino por complacer al cliente.

¿Sabíais que en Japón no se admiten propinas?. Si dejas alguna moneda en la mesa pueden salir corriendo tras de ti para dártela. Su cuidado con el medio ambiente es de manual. Los envases de plástico los dejan en bolsas para el reciclaje, una vez han quitado las etiquetas y el tapón. Está prohibido fumar andando por la calle, para lo que tienen habilitados espacios acotados en las plazas o calles con el cartel de “Smoking area” dentro de los cuales la gente fuma, pero en el suelo no verás ni una colilla y mucho menos excrementos de perro ya que en los 15 días que estuve sólo vi una persona paseando un perro. En los trenes y autobuses te advierten que lleves tu móvil en modo silencio y evites hablar por teléfono. ¿No es maravilloso?.

cubos rojos llenos de agua por si hubiese fuego junto a los edificios antíguos de madera

Los templos, jardines y parques están cuidados con exquisito esmero. Puedes ver gente barriendo las hojas para dejar limpios los caminos, pero si hay una enorme tela de araña entre dos árboles no la tocarán, siempre que no moleste a la gente para pasar por debajo. En los templos o puentes de madera hay cubos llenos de agua papa poder sofocar rápidamente un posible fuego, comenzando con ese cubo lleno, listo para ser utilizado. Es su cultura, su patrimonio y lo cuidan porque es parte de su historia.

Hablando de teatro hace unos días adjuntamos los artículos titulados “El kabuki japonés” y “El Teatro Kabuki-za de Tokio” que si no los habéis leído os los recomiendo. Personalmente, la primera vez que oí hablar del kabuki fue en la película “Sayonara” (Joshua Logan, 1957) protagonizada por Marlon Brando que interpreta a un oficial americano destinado en Japón, que se enamora de la primera actriz de una compañía donde todos los papeles los interpretan mujeres y Marlon rompía con su novia americana, que era muy amiga de un japonés interpretado por Ricardo Montalban, que a su vez era un destacado actor de kabuki, compañía teatral donde todos los personajes son interpretados por hombres.

“Jesus Christ Superstar” por una compañía japonesa de Kabuki en 2009

Más adelante llamaría mi atención en 1992 ver a la Shiki Theatrical Kabuki Company de Tokio que llevó a Londres “Jesucristo Superstar” de Andrew Lloyd Webber. Luego descubriría que Stephen Sondheim había escriito “Pacific Overtures“, musical que trata de la apertura comercial de Japón a Occidente, considerada su producción más difícil. Finalmente este año pude asistir a una representación en el Teatro Kabuki-za de Tokyo, donde hay un desinhibidor de señal para que no suene ningún móvil, además de advertir de la prohibición del uso de cámaras, aunque a nadie se le ocurrió sacar el móvil durante la función para consultar su whatsapp.

Como dije al hablar de la película “Sayonara” tienen su versión teatral donde todos los personajes los interpretan mujeres, que hacen espectáculos de variedades y musicales americanos como “Guys and dolls”, “Crazy for you”, “Phantom”, “The Scarlet Pimpernel”, etc. Las chicas de la compañía tienen legiones de fans que agotan las entradas de sus espectáculos en cuestión de horas. Tienen dos teatros el Takarazuka Gran Theater en Hyogo, en la región de Kinki en la isla de Honshū, y el Tokyo Takarazuka Theater en la capital. Sus espectáculos se graban y se venden en DVD y Blu Ray pero sólo en la tienda de sus teatros, así que sólo se pueden conseguir vía ebay o en páginas especializadas como cdjapan, aunque para que os hagáis una idea un blu ray cuesta unos 11.000 yenes, al cambio unos 85 euros. Para leer más sobre esta peculiar compañía podéis entrar aquí.

Reparto de Phantom de Maury Yeston en versión de las Takarazuka de 2004

Hablando de comprar música o películas también me sorprendió que Tower Records tenga todavía tiendas físicas de varios pisos de altura, algo que en las capitales occidentales se ha perdió con la llegada de Internet. Es emocionante poder rebuscar en las estanterías y descubrir algún CD descatalogado que reconoces por las imágenes de la película, porque la mayoría de artículos llevan los títulos en japonés y puede que sea un CD de Joe Hisaishi, Akira Senju, Taro Iwashiro, Toshiyuki Watanabe, Yoko Kanno o Hajime Mizoguchi por citar algunos maestros de la música de cine japonesa, que siguen cuidando la melodía y componiendo temas para su cine, que no tienen fácil su distribución en Occidente y que nos estamos perdiendo piezas de gran calidad.

No quiero decir que Japón sea un paraíso, pero se acerca bastante a la idea que tengo de lo que sería deseable en nuestra sociedad en cuanto a educación y respeto por los demás. El gran problema para mi es el idioma, ya que no es fácil encontrar gente que hable inglés fuera de los hoteles, pero se esfuerzan por ayudarte. Aún recuerdo una señora que se dirigió a nosotros preguntando de dónde veníamos y nos dijo que tenía 82 años y estaba estudiando inglés para poder entenderse con la gente que fuese en el 2020 a las Olimpiadas.

voluntarios en los parques tras una fiesta quitando las etiquetas y tapones a las botellas de plástico para reciclaje

No hace falta reconocer que he venido enamorado de ese país que mima su cultura, que respeta a su semejante, que cuida la tierra que habita y del que tenemos tanto que aprender, aunque haya que desaprender todo lo que en nombre de la libertad hemos confundido con el egoísmo de ir a la nuestra y …. “ya se apañará el que venga detrás”.

Dedicada a mi E.T. particular por llevarme a visitar su planeta

Termino con videos del teatro takarazuka cantando un tema de “Guys and dolls” de Frank Loesser

aqui en “Cenicienta” de Rodgers & Hammerstein

 

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2 Respuestas

  1. Geno dice:

    Otro espectáculo que debe ser muy interesante de ver es el de estas chicas. Alguna actuación ya había visto en algún programa y son unas artistazas sin duda alguna.

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