Anoche pude asistir a la función de “Los Miserables, el musical“, en la versión que se hizo para conmemorar el 25 aniversario de su estreno en el Barbican de Londres, allá por el año 1984, o sea que el próximo año en Octubre, celebrará TREINTA AÑOS ininterrumpidos de representaciones en el West End londinense.

¿Qué se puede decir de este musical tantas veces visto, estudiado y analizado desde diferentes puntos de vista?. La verdad es que poco, por eso me limitaré a comentar mi experiencia personal de esta última función que he visto. El acontecimiento era bastante especial para mi, puesto que acudía al Palau de les Arts de Valencia, la ciudad en la que vivo, que por primera vez su abría a un musical.

Además, acudía acompañado de mi hermana y mis dos sobrinos, a los que llevé a Londres cuando cumplieron doce y trece años respectivamente y por supuesto les invité a ver “Los Miserables”, “El Fantasma de la Ópera”, “Miss Saigon”, “Cats”, “Into the woods”… en fín, lo típico y más exitoso del momento, por lo que tenía cierta emoción ante el hecho de volver con ellos, casi 25 años después, para ver aquel musical, ahora en español y en Valencia, algo que ni el más osado pudiera haber imaginado.

Atril del director con la partitura del musical dedicada por Cameron MackIntosh a Arturo Díez Boscovich con el siguiente texto: "Querido Arturo, gracias por dar vida a esta gran música y a estos actores con nos han hecho llorar"

Atril del director con la partitura del musical dedicada por Cameron MackIntosh a Arturo Díez Boscovich con el siguiente texto: “Querido Arturo, gracias por dar vida a esta gran música y a estos actores que nos han hecho llorar”

Además se daba también la circunstancia, de que la orquesta la dirigía Arturo Díez Boscovich, al que conozco de varios años atrás, por seguirlo en los conciertos de música de cine, que dirigió en la ciudad de Úbeda primero y en Córdoba en las dos últimas ediciones.

Llegados a este punto me limitaré a comentar las diferencias que encontré de esta función con respecto a la que vi en el 2010 en Madrid, del mismo montaje, que luego fue exportado a Barcelona:

  • La orquesta con sus nuevas orquestaciones, con respecto al musical original, sonó espectacular y me acerqué a comentárselo en el intermedio al director Arturo Díez Boscovich y darle mi enhorabuena por controlar tan bien la ejecución de la partitura, tanto con los actores sobre el escenario, como con los músicos en el foso de la orquesta.
  • Los tres papeles femeninos que en la versión del 2010 en previas no me gustaron nada, ahora, tras más de tres años, afortunadamente han crecido actoralmente y mucho. Elena Medina fue una Fantine perfecta, aunque era su debut en el personaje, ya que en la versión del 2010 era una de las prostitutas. Talia del Val estuvo muy bien en su papel, a pesar de que el lirismo que demanda la partitura y el personaje tan blando que le toca en el reparto, la hace bregar -puede que- con el papel menos agradecido de todas ellas, en cuanto a Lidia Fayren como Eponine, en la versión anterior me pareció que no sentía lo que interpretaba y aquí, por fin, capta mucho más la emoción del personaje, abrazándose a sí misma, recostada en una pared, sumida en su fantasía.
    La luna brilló sobre el Palau de Les Arts

    La luna brilló sobre el Palau de Les Arts

  •  Uno de mis miedos estaba en la elección de Armando Pita como Thenardier, ya que no lo veía de pareja con Eva Diago, que repetía su papel del montaje anterior. Lo cierto es que Armando está excelente en su papel, reivindica su valía como actor, me hizo reir en varias ocasiones, además de cumplir muy bien como cantante y la química con Eva funciona bien.
  • Carlos Solano que fuera Grantaire en la versión anterior ahora como Enjolras, actoral y vocalmente está bien, aunque hubiese preferido una voz más potente y grave, creo recordar que me gustó más Daniel Diges, que lo interpretó en el 2010.
  • Guido Balzaretti era y sigue siendo Marius, pero anoche estuvo enfermo y le sustituyó -para mi gusto mucho mejor- Victor Arbelo, que compone un personaje más enraizado, menos volátil y cursi, defecto en que puede caer el personaje.
  • Victor Díaz era y es el Capataz y Brujón y está perfecto en ambos personajes y sabe sacar todo el provecho que puede de ellos.
  • El niño que interpretó a Gavroche resultó demasiado plano, sin picaresca, ni matices y es una pena, porque su papel tiene un peso dramático importante, que bien jugado es  fundamental para enganchar al público.
  • Nicolás Martinelli es Jean Valjean y partía con un gran handicap que era el de sustituir a Gerónimo Rauch, que de Barcelona fue reclutado por el mismísimo productor Cameron MackIntosh, para interpretar a Valjean en Londres. Lo cierto es que Martinelli ha sido el primero que he oído en España, alternando los recitados con los cantados tan bien, algo habitual en estos musicales en los que la partitura cubre toda la obra. No siempre le funcionó bien, pero tuvo algunas frases o palabras que funcionaron perfectamente recitadas, que de haberlas cantado el acento musical hubiera caído mal sobre la palabra y hubiese sonado fatal.
  • Ignasi Vidal que fue y es el Inspector Javert, mientras que en el 2010 fue poco a poco entrándome en el personaje, anoche estuvo inspiradísimo desde el principio, arrancando los “Bravos” al público en sus dos momentos de lucimiento “Stars” y “El suicidio de Javert” y desde luego fue con diferencia el mejor -para mi gusto- de la noche.

Palau Les MiserablesNi que decir tiene que el Palau de les Arts estaba lleno hasta la bandera y que el público aplaudió haciendo salir a saludar varias veces a los actores. Es la magia del teatro y lo que tiene de especial cada función en vivo, que la hace única e irrepetible.

Esperemos que lo de anoche no sea más que el “principio de una bonita amistad” y vengan más musicales a este singular auditorio.