MIDSUMMER

La crisis ya está aquí. Antes de comenzar el espectáculo, una voz en off se encarga de recordarnos que el Gobierno ha castigado al teatro con una subida del IVA al 21%, por lo que se nos agradece a la gente que acudimos al teatro, que sigamos yendo a pesar de todo eso.

Nos encontramos con una obra de bajo, bajísimo presupuesto, lo cual no es malo ya que en estos casos  debe primar el ingenio para suplir la falta de medios, pero no es este el caso. Varios cubos distribuidos por el escenario, que los protagonistas van cambiando de vez en cuando, a veces sin venir muy a cuento, además de una pantalla sobre la que se proyectan imágenes o simples texturas de colores, son suficientes para narrar la historia que se pretende, que es para mi donde reside el fallo.La obra se nos “vende” como una “comedia con canciones” y es cierto, si bien como comedia es bastante floja y en cuanto a canciones no las conté, pero no creo que pasen de cinco, porque alguna se repite a lo largo de la obra y si tenemos en cuenta que la que abre y cierra la frunción es “Boys don’t cry” de The Cure, tampoco aporta musicalmente mucho al espectáculo que digamos.

No sé lo fieles al texto original que habrán sido en este adaptación, que se estrena en nuestro país, tras haberse visto desde el 2008 en Edimburgo, Londres, Canadá, Estados Unidos y Australia. Aquí se ha hecho posible gracias a una coproducción de: Albena Teatre, Teatre Tantarantana y Tanttaka Teatroa y además vienen acreditados en el programa els Teatres de la Generalitat Valenciana y el Institut Catalá de les Empreses Culturals de la Generalitat de Catalunya, o sea que no sé en qué parte habrán contribuido cada uno, pero el hecho de haberse acabado las subvenciones como decían, deben haber obligado a pactos como el presente en que colaboran vascos, catalanes y valencianos. 

Es un dúo el de los protagonistas, constantemente  dirigiéndose al público, como justificándose ante ellos, tratando de hacernos partícipes de sus historias, que vienen a centrarse en la necesidad imperiosa,  de afrontar los cambios necesarios para sentirnos vivos y arriesgar para salir de la rutina en que estamos.

Al menos la noche que acudí al teatro, la baja asistencia de público y la complicidad con los actores y las historias que nos contaban, no se produjo apenas. Algún aislado chiste gracioso, es insuficiente para levantar este comedia, que tanto Carles Alberola como Elena Fortuny tratan de mantener, desdoblándose en múltiples personajes, incluso acompañando las escasas canciones con algún arpegio de guitarra (ella) y rasgueo de acordes (el), en otras producciones en vez de guitarras usan ukeleles, quizá por hacerlo todo más minimalista si cabe.La obra original ha sido escrita por David Greig, prolífico autor y director escocés que ha adaptado muchas obras clásicas (Calígula, Eurípides, etc.), para ser estrenadas en el Royal National Theatre o el Royal Shakespeare Company de Londres.

Las canciones son de Gordon McIntyre que dijo que sus canciones expresan lo que sienten los personajes, por eso no han calificado su obra como musical, sino como “comedia con canciones”, ya que no es una ópera porque tiene líneas de texto, ni es un musical porque las canciones no ayudan avanzar la acción y es que parece ser que el mismo McIntyre dijo odiar todos los musicales, a excepción de “El rey león” y “Cantando bajo la lluvia“. Sin comentarios.

La adaptación del texto original al castellano y valenciano/catalán por Jordi Prat i Coll, mientras que las canciones han sido adaptadas por David Pintó.

TEXTO: Daniel Greig
MÚSICA Y LETRAS: Gordon McIntyre

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