José María POU

José María Pou es mucho más que el actor que todos conocemos por sus trabajos en teatro, cine y televisión. Es también un director que todavía no ha perdido la ilusión por descubrir nuevos textos que le muevan a querer compartirlos con el público. Es, además, una persona generosa, que a pesar de tener una apretada agenda sabe exprimirla para atender a quien se lo pide. Es un ser comprometido con su tiempo, con el que ha sido un placer conversar y descubrir al ser humano que hay detrás del actor y director que aún tiene tanto por contar y compartir.

LOVE4MUSICALS.- La mayoría de trabajadores soñamos con llegar a la jubilación para hacer por fin lo que queremos, mientras que tu pudiendo jubilarte por edad sigues actuando, programando y dirigiendo ¿es porque no necesitas jubilarte para hacer lo que te gusta?.

JOSÉ MARIA POU.- Esa es la razón principal. Tengo la fortuna de llevar casi 50 años haciendo lo que quiero, pero últimamente me parece que mis aficiones están cambiando y ya empiezo a dudar acerca de qué es lo que realmente me  apetece, si seguir actuando o, por el contrario, dedicarme a no hacer nada. Es una tentación.

L4M.- Ja, ja , ja. Me encanta.

JMP.- Si pienso en la jubilación no es para no hacer nada -sería incapaz de estar mano sobre mano, porque desde mi más tierna infancia he sido un ser hiperactivo, haciendo montones de cosas al tiempo-, sino para hacer aquello que no he tenido tiempo de hacer mientras hacía lo que quería hacer. Es decir, viajar. He viajado mucho toda mi vida, te diría que casi todos “los dineros” -como se dice- que he ganado los he gastado en tres cosas fundamentales: libros, discos y viajes, pero últimamente me apetece viajar más y con más calma.

José María Pou, un hombre de teatro

José María Pou, un hombre de teatro

Hay muchos lugares que todavía no conozco y que me gustaría explorar,  y eso sólo se puede hacer jubilándose, aunque sea parcialmente, es decir, rebajando el ritmo de trabajo. He cumplido 71 años, y aunque voy por el mundo como si tuviera 18, hay que ser realista y saber que por delante me quedan  muchos menos de los que ya tengo por detrás, y esos muchos menos hay que aprovecharlos a tope.

Mi asignatura pendiente es darme el lujo de un año entero en Nueva York. Pude hacerlo cuando era joven, pero ya no luego, a medida que mi vida se fué complicando con compromisos de trabajo; ahora estoy en disposición de poder hacerlo y quiero hacerlo. O irme al estreno de una ópera en Viena, o a Milán,  o ir a Berlín quince días a un festival de música clásica, o perderme largo tiempo por Stratford-Upon-Avon…. Hacer lo que me apetezca sin estar comprometido con una agenda que me tiene encadenado; muy a gusto, voluntariamente, pero encadenado.

L4M.- ¿Qué parte crees que ha sacrificado Pou-ciudadano a favor de Pou-actor y viceversa?

JMP.- No soy consciente de haber sacrificado nada. Lo que he querido hacer, lo he hecho. Recuerdo, sí, que me ofrecieron un trabajo, no de actor, pero sí relacionado con mi profesión, que me hubiera permitido estar en Nueva York durante un tiempo largo, algunos años, con un sueldo seguro y, a pesar de apetecerme muchísimo, lo rechacé por miedo a tener que empezar de cero a la vuelta. De eso hará unos 25 años. Ahora podría marcharme tranquilamente y volver al cabo de dos o tres años, sin problema, porque actualmente genero yo mismo buena parte de mi trabajo, pero en la época en que recibí esa oferta era peligroso.

con Carlos Hipólito y José María Flotats en "Arte"

con Carlos Hipólito y José María Flotats en “Arte”

L4M.- Conseguido un status como director y actor tras toda una carrera ¿te consideras responsable ante el público de los trabajos que escoges?

JMP.- Sí, claro. Lo he hecho siempre. El respeto al público, me tiene obsesionado. Recuerdo haber leído una entrevista a Robert deNiro en la que decía que el éxito consiste en poder elegir lo que haces, algo que él no había podido hacer hasta hace poco tiempo, y me descubrí pensando que yo no había hecho ni una sola función de teatro, película o programa de televisión que no hubiese elegido en conciencia, seguro de que era eso lo que quería hacer. Sé que he hecho más de una estupidez, sobre todo en cine y  televisión, -no en teatro, que he cuidado mucho más-, pero aún esa estupidez la hice a conciencia, porque consideré que era necesaria, como una pequeña inversión que había que hacer en aquel momento. Digo esto desde el máximo respeto hacia algunos de mis compañeros, que sé que llevan sus carreras con dificultades; pero yo me considero un privilegiado, porque nunca he tenido que hacer un trabajo que no me gustase, que me viera obligado a aceptar para poder pagar el piso o para comer. Eso es un privilegio, del que soy muy consciente.

Siempre he elegido lo que he querido hacer. Y mi objetivo es siempre el público. En el momento de decidir, pienso más en el público que en mi mismo. Recuerdo que en los años ochenta, época en la que hice mucha televisión, cuando tenía dudas sobre si debía aceptar o no un personaje, me hacía esta pregunta: “¿A la mañana siguiente de la emisión, podré salir a la calle con la cabeza bien alta, sin morirme de vergüenza, sin miedo de que la gente me reconozca como el señor que hizo aquel horror de anoche?”. Y sólo aceptaba si la respuesta era un sí convencido.

con Natalie Poza en "A cielo abierto" donde también se encargó de la dirección

con Natalie Poza en “A cielo abierto” donde también se encargó de la dirección

L4M.- ¿Te ha ocurrido alguna vez que te gustaría hacer un papel que no aceptaste por no decepcionar al público?

He tenido algunas ofertas en televisión muy importantes, de esas con las que se gana mucho dinero durante muchos años, y que he rechazado conscientemente, porque he pensado que al público no le gustaría verme haciendo eso. No te voy a decir qué productos eran, porque luego los han hecho otros actores y han estado muy bien y han sido grandes éxitos, pero puedo decirte que en el 2005, cuando estaba ensayando “El rey Lear” de Shakespeare,  que es ese premio que todo actor desea que le llegue en algún momento de su carrera, me ofrecieron una serie de televisión (con todo lo que eso lleva aparejado de popularidad y dinero), en la que tenía que interpretar a un tontaina estúpido que no hacía más que decir imbecilidades. Lo rechacé porque pensé que si el público me veía en su casa, gratis, cada semana, haciendo tonterías en televisión, yo no podía pretender que, luego, ese mismo público saliera de su casa, pagase un dinero para verme en el teatro y se creyera que yo soy el rey Lear.  Si me veían haciendo el gilipollas en televisión cada semana, les iba a resultar muy difícil verme como rey Lear. No lo digo para ponerme medallas, en absoluto. Es mi forma de actuar. He organizado mi vida alrededor de mi profesión y a lo mejor he sabido controlarme y no crearme necesidades que me obligaran a hacer cosas que no me gustan.

en "E Rey Lear" dirigida por Calixto Bieito

en “E Rey Lear” bajo la dirección de Calixto Bieito

L4M.- Recuerdo haberte oído decir cómo te impactó el haber escuchado -sin que te vieran- a una pareja decidirse a entrar al teatro tras leer que tú estabas en el reparto.

JMP.- Esa anécdota la he contado muchas veces. Para mí fue muy revelador. Me hizo ser consciente de lo que significa ser actor y de cómo uno adquiere un compromiso con el público. Fue en el año 1982. Yo estaba haciendo “Casa de muñecas” de Ibsen, en el Teatro Bellas Artes de Madrid, y una tarde, poco antes de la función, estaba medio escondido en un hueco de la fachada principal, esperando a un periodista, cuando ví a una pareja, de unos treinta años, que se pararon delante de la taquilla a leer el cartel que anunciaba el espectáculo. Dudaban de si comprar entradas o no. Comenzaron a leer los nombres del reparto y cuando llegaron al mío, que estaba en el tercer lugar, ella dijo: “Ah, sí, vamos a entrar, porque este actor sólo trabaja en cosas buenas”. Ese comentario ha condicionado toda mi carrera. Me hizo ser muy consciente de la responsabilidad que uno adquiere con el público y de la confianza que el público deposito en tí.

L4M.- ¿Existe algún tipo de obra o personaje no harías nunca?.

JMP.- No haría nunca algo que me creara algún conflicto personal, ni tampoco haría nada que considerase que podría ser perjudicial para el espectador. Si me preguntas si interpretaría a Hitler, por ejemplo, te diré que no tendría ningún problema en interpretarlo en una función que diera una versión crítica de su figura, haciéndole ver al público que fue un personaje nefasto; pero nunca lo interpretaría en una función que hiciera una exaltación o hagiografía del personaje.

José Mar´çia ^Pou en "Tomar partido" una de sus recientes apariciones como actor y director

José María Pou en “Tomar partido” una de sus recientes apariciones como actor y director

L4M.- ¿Cuándo te diste cuenta de que podías permitirte el lujo de rechazar un trabajo?.

JMP.- Ja, ja, ja. He sido muy inconsciente en eso. Rechacé algunos trabajos al principio de mi carrera. Aunque ya en 1966 y 1967 había hecho “Marat-Sade” y “Los Fantásticos“, mi primer musical, considero que mi debut profesional fué en 1970, cuando, al terminar los estudios en la Real Escuela Superior de Arte Dramático, José Luis Alonso me contrató para el Teatro María Guerrero. Debuté allí en Octubre de 1970, con “Romance de lobos” de Valle Inclán.

Y ahí me tenías: un zangolotino de metro noventa y cinco, con un físico nada habitual entre los actores españoles, que ya iba destacando poco a poco en algunos pequeños papeles y con algún premio “revelación”, que llamaba la atención de directores y productores. Te hablo de la segunda mitad de la década de los 70, la época del destape. En ese momento me llegaron ofertas, por mi físico alto y desgarbado, para hacer de bobito que perdía el culo detrás de la mujer despampanante de turno. Siempre dije que “no”, porque tenía claro que no quería hacer esos papeles. Y ese fue uno de mis mayores aciertos, ya que al rechazar esos trabajos, poco a poco, casi de manera inconsciente, iba delimitando y definiendo mi campo de trabajo. Si algún productor o director estaba interesado en contratarme, ya sabía que había cosas que no me gustaba hacer. Esa etapa fue definitiva para configurar mi carrera.

con Concha Velasco a la que dirigió en "La vida por delante" y "Yo lo que quiero es bailar"

con Concha Velasco a la que dirigió en “La vida por delante” y “Yo lo que quiero es bailar”

L4M.- ¿Has pensado dejar la interpretación porque ya no tienes que demostrar nada y pasas de ser examinado cada día cuando te subes a escena?

JMP.- No dejaría nunca la interpretación. Cuando hablo de jubilarme no pienso en un corte radical, sino en que en vez de trabajar doce meses al año lo haría sólo tres. En cuanto a lo de que no tengo nada por demostrar, no, por Dios, eso sería un enorme pecado de vanidad. Todavía hay papeles que no acepto porque no me atrevo a hacerlos, porque no tengo la seguridad de acertar, porque a estas alturas del oficio uno ya sabe, en su fuero interno, qué registros domina más que otros, adonde llega y adonde no llega, etc…

L4M.- Pero si hay un director de tu confianza, que te busca porque cree que puedes hacerlo…

JMP.- Si tu crees que no tienes los materiales suficientes para hacer creíble el personaje, tienes decir que “no”. Aunque el director sea un genio y sepas que te puedes poner en sus manos con confianza ciega. Por encima de todo, tienes que estar convencido de que en tu interior están los recursos necesarios para encarnar ese personaje.

en "Mar adentro" la oscarizada película de Alejandro Amenábar

en “Mar adentro” la oscarizada película de Alejandro Amenábar

Otro motivo que me hace decir que “no” es un sentido extremo del ridículo. Recuerdo que hace unos años me ofrecieron una película en la que tenía que interpretar un personaje, un travestido, que tenía una doble vida y que, de noche, recorría las calles vestido de señora, alternando incluso con compañeros de la vida diurna que no llegaban a reconocerle. Era un personaje fantástico, pero convencí al director de que yo no era el actor adecuado para ese papel, porque si yo me vestía de mujer, con mi metro noventa y cinco, sería como una Mary Santpere rediviva y, además, sería imposible que no me reconocieran debajo del disfraz.  Si yo no me lo creo, tampoco seré capaz de hacer que el público lo crea.

L4M.- Te has confesado un amante del musical y comentaste estar muy agradecido a Mario Gas por darte la oportunidad de estar en “GOLFUS DE ROMA“, un musical de Stephen Sondheim. Como actor ¿qué musical te hubiese gustado interpretar?.

en "Golfus de Roma" dirigida por Mario Gas

en “Golfus de Roma” dirigida por Mario Gas

JMP.- Sin ninguna duda, “My fair lady“. El profesor Higgins es el personaje masculino de teatro musical que más me gusta. Me enloquece. He soñado hacerlo varias veces y no sólo en el musical, sino incluso en el original teatral, “Pigmalion” de George Bernard Shaw. Recuerdo  haberlo leído de muy joven, porque con 17 años yo ya me había leído casi todo el teatro europeo que se había publicado en castellano. Recuerdo también que la primera vez que lo vi representado fue por Adolfo Marsillach en el Teatro Poliorama de Barcelona. Siempre he querido hacerlo.

Como es mi musical favorito he visto, en teatro, muchos Profesores Higgins distintos. He visto a Rex Harrison, Tony Britton, Alberto Closas, José Sacristán, Richard Chamberlain… Pero cuando vi –y lo vi tres veces- a Jonathan Pryce en el National Theatre de Londres y luego en el Drury Lane… Me recuerdo rabiando de sana envidia por no estar en aquella producción.

L4M- Vale. Totalmente de acuerdo contigo.

JMP.- Jonathan Pryce me dió uno de mis mejores momentos como espectador. Recuerdo la escena en la que intenta que Eliza diga la famosa frase “The rain in Spain stays mainly in the plain”; llega un momento en que Higgins, ya cansado, le da la espalda a Eliza, apoyándose en una mesa, en un gesto de abandono, de espaldas al público. Y es en ese momento, en medio del silencio, cuando ella pronuncia ¡por fin! la frase correctamente. En ese instante vi como cada palabra, más aún, cada sílaba que pronunciaba Eliza impactaba y tomaba vida en la espalda de Jonathan Pryce. Es de los mejores momentos de actor que he visto en mi vida. Todavía siento, al recordarlo, el mismo escalofrío que sentí entonces, recorriéndome la columna vertebral. Es uno de mis mejores momentos de espectador teatro.

con Lluis Homar en "Tierra de nadie" de Harold Pinter

con Lluis Homar en “Tierra de nadie” de Harold Pinter

L4M.- Recuerdo que la vi en España con José Sacristán un par de veces y me encantó verlo tan flemático, tan serio, tan british, pero luego cuando lo vi por Jonathan Pryce me desarmó el toque de nervio y humor que supo darle. Siempre lo recordaré cayendo de rodillas sobre las zapatillas para emular al experto en lenguas que era mucho más bajito y así dar su talla.

JMP.- Algo que no he contado casi nunca es que me ofrecieron hacer el papel en la producción española cuando la dejó José Sacristán. Pero, paradojas de nuestro oficio, cuando por fín llegó a mis manos el personaje largamente deseado, no pude hacerlo porque tenía otros compromisos contractuales que lo impedían.

L4M.- Pensé que me dirías “Sunday in the park with George” o algún otro de Sondheim, como sé que es tu autor favorito.

JMP.- Pero me has preguntado en qué musical me gustaría estar y éste es My Fair Lady por encima de todo. Creo que es el musical más completo que se ha escrito nunca, diría que es el modelo de perfección dentro del teatro musical. Aunque también me volvería loco interpretar a Frederick en “A little night music“, y seguramente muchos otros, claro, una lista que últimamente ampliaría más y más; pero en cualquier caso, el primero que te viene a la mente es el que guardas en el corazón desde hace años.

con Javier Cámara y José Luis Gómez con los que ha grabado para Radio Nacional una versión de "El Quijote"

con Javier Cámara y José Luis Gómez con los que ha grabado para RNE “El Quijote del Siglo XXI”

L4M.- Ahora estás embarcado con la versión de Francisco Rico para Radio Nacional de “El Quijote del siglo XXI” con Javier Cámara, José Luis Gómez, Concha Velasco, Miguel Angel Rellán, etc.

JMP.- Ya ha empezado a emitirse y se hará cada viernes durante 20 semanas. Hemos grabado diez horas completas y han decidido dividirlas en 20 capítulos de media hora, porque han considerado que era lo mejor para el oyente.

L4M.- Y hablando del Quijote ¿te gustaría que Mario Gas te llamara para estar en el Quijote musical que va a estrenar el año que viene con “El hombre de La Mancha“?.

JMP.- Ja, ja, ja. He hecho varios Quijotes en radio y televisión. Hice incluso una telemovie, que en su momento ganó algunos premios, titulada “Las gallinas de Cervantes”, que dirigió Alfredo Castellón y que era una adaptación de una novela de Ramón J. Sender, en la que interpretaba a un tio de Cervantes en el que se supone que él se inspiró para crear a Alonso Quijano.

"Fuegos" que dirigió en Mérida con las actrices Ana Torrent, Natalie Poza, Carmen Machi y Cayetana Guillén-Cuervo

“Fuegos” que dirigió en Mérida con las actrices Ana Torrent, Natalie Poza, Carmen Machi y Cayetana Guillén-Cuervo

“El hombre de La Mancha” es otro de los musicales que me gustan mucho, pero sé muy bien que si me lo ofrecieran, -y Mario Gas nunca será tan inconsciente de hacerlo, porque me conoce muy bien y sabe de mis limitaciones-, diría un “no” rotundo, con gran dolor, eso sí, porque sé que no soy capaz de cantar ese tema maravilloso que es “The Quest”. Hay que tener una estupenda voz de barítono para cantar eso de “To dream, the impossible dream….” y ponerle al público la piel de gallina. Yo no tengo rango vocal para eso, de ninguna manera. Sí pudiera hacer Sancho Panza, que no necesita de una exigencia vocal tan grande, pues no te digo que no….

L4M.- Recuerdo cuando lo hizo en España José Sacristán hace muchos años.

JMP.- Pero es que Pepe Sacristán canta muy bien y había trabajado con la compañía de Tamayo haciendo los galanes cómicos de muchas zarzuelas.


L4M. También hizo “Yo me bajo en la próxima ¿y usted?” con Concha Velasco y en “El hombre de La Mancha” tenía de cover a Carlos Marín.

JMP.- Y mira ahora dónde está Carlos Marín, uno de los cuatro tenores de “Il divo”.

en "Sócrates, juicio y muerte de un ciudadano" dirigido por Mario Gas

en “Sócrates, juicio y muerte de un ciudadano” dirigido por Mario Gas

L4M.- Alguien como tú, a quien le gusta asomarse a otros países, ¿cómo ve el  mundo del teatro en nuestro país?.

JMP.- Siempre he sido optimista y esperanzador con el mundo del teatro en nuestro país, o al menos lo era hasta que los del PP llegaron al poder y quisieron eliminarnos a todos con el 21% de IVA.

Hace unos años me preguntaba como era posible que cada vez que se rodaba una película española se llenaban las páginas de los periódicos con la noticia del inicio del rodaje, cosa que no sucedía de igual manera con la puesta en marcha de una producción teatral, cuando resultaba que, al final del año, de todas las películas españolas estrenadas, sólo cinco o seis solían estar a la altura de las mejores de otros países, mientras que de entre las producciones teatrales españolas había 20 ó 25 que podían representarse muy dignamente en cualquier teatro del mundo.

en "La cabra" con la que ganó 2 Premios Max, el de la Unión de Actores y el Fotogramas de Plata

en “La cabra” con la que ganó 4 Premios Max, el de la Unión de Actores y el Fotogramas de Plata

Afortunadamente el panorama ha cambiado y ahora hay más y muy buenas películas españolas, pero la prensa sigue con la inercia de mostrar más interés por el cine que por el teatro. En nuestro país se ha hecho y se hace muy buen teatro, luchando contra los elementos, a veces sin apoyo de ningún tipo y contando con empresarios muy románticos. Los gravámenes en el teatro son terribles: más de un tercio de la recaudación se va en impuestos.

L4M.- Hablando del público, viendo el otro día viendo la función de “SÓCRATES, JUICIO Y MUERTE DE UN CIUDADANO” me pareció espectacular verte como Sócrates, emplazado en la Grecia milenaria hablando de whatsap y de apagar los móviles.

JMP.- Fue una idea de Mario Gas. Sabes que he detenido varias funciones a causa de los moviles, porque creo que hay que hacerlo, hay que hacer consciente al público de que los timbres de los móviles estropean, no ya nuestro trabajo como actores, sino, por encima de todo, su placer como espectadores. Siempre hemos estado buscando fórmulas adecuadas, porque ya nadie hace caso a los avisos de megafonía, y fue a Mario, autor del texto, a quien se le ocurrió hacerlo una vez comenzada la función y que fuera el mismo Sócrates el que lo dijera. Algunos creen que es cosa mía personal, pero no, forma parte del libreto de la función y se hace todos los días en el mismo sitio. Curiosamente, funciona de maravilla.

con un teléfono móvil y su cruzada por que lo apague el público en las representaciones

con un teléfono móvil y su cruzada para que lo apague el público en las representaciones

L4M.- ¿Si pudieras escoger lo mejor -según tu gusto- con qué políticos, productores, público y actores te quedarías para conseguir el maridaje perfecto y tener el mejor teatro del mundo?.

JMP.- Hombre, todo el público que va al teatro me merece un enorme respeto; lo que hay son códigos expresivos distintos: un público es mucho más extrovertido que otro, que a lo mejor es más tímido a la hora de aplaudir o manifestar su agrado. En España, por ejemplo, todos los actores sabemos que el público del sur es mucho más expresivo, aplaude más y con más ganas que el del norte, que suele ser más parco. A mi me entusiasma el público de Broadway que se pone en pie a la primera y se pasa media hora aplaudiendo y silbando. Silbando, fíjate bien: lo que antes era una muestra de desagrado y aprobación, ahora, muy al contrario, es muestra de aprobación y entusiasmo. Me gusta esa expresividad.

L4M.- ¿Y en cuanto a productores y políticos?. Personalmente recuerdo una visita guiada en Londres, donde nos explicaban cómo allí para las familias, lo de ir al teatro era una especie de religión que programaban y cuidaban en extremo…

JMP.- Ten en cuenta que en Inglaterra tienen el teatro como un orgullo nacional, forma parte de su código genético y a los niños en las escuelas se les lleva al teatro no simplemente para tenerlos entretenidos un par de horas, sino preparándoles con charlas previas sobre lo que van a ver, haciendo coloquios luego, etc. He visto muchas veces en teatros ingleses grupos de alumnos de 13 y 14 años asistiendo a la función mezclados con el público adulto, en medio de un silencio religioso, algo muy distinto de lo que ocurre aquí a veces, cuando te encuentras con un grupo de niños en una función.

en "Los chicos de historia" que también dirige

en “Los chicos de Historia” que también dirigió

Es lógico que en Inglaterra tengan grandes productos porque cuentan con la confianza del público. Me gusta que el teatro siga teniendo su toque de ceremonia y eso es algo que los ingleses mantienen también. Cada vez que veo como se levanta un telón en un teatro inglés me recorre un escalofrío por todo el cuerpo. Sé que “algo me va a pasar”.

Los ingleses han creado una industria y han sabido jugar muy bien con el turismo. Hay mucha gente a la que no se le ocurre ir al teatro en su ciudad y en cuanto programa un viaje a Londres, lo primero que hace es comprar entradas para el teatro. Londres y teatro son sinónimos. Pasa igual con Nueva York y Broadway. Aquí no hemos sabido hacerlo. Quizás no sabemos valorarnos. Cuando se habla de los actores o directores españoles comparándonos con los allá, pido siempre que comparemos también el gremio de los médicos, el de los arquitectos, o el de los ingenieros, a ver qué pasa. Estamos en un país que tampoco está, en todo, a la altura de otros países. Aquí los que gobiernan consideran que el teatro debe estar gravado como un artículo de lujo, mientras que en Inglaterra, Alemania o Francia está gravado con lo mínimo, como un artículo de primera necesidad.

con parte de su discografía

con parte de su discografía

L4M.- El papel que jugaste entre 1985 y 1999 en la radio con “LA CALLE 42” fue muy importante para la gente que no podía viajar y saber del musical. ¿No crees que ahora con el auge del musical en España podría repetir el éxito que tuvo en su día, bien en radio o en un podcast semanal?.

JMP.- Sí, es posible, pero tendría que hacerlo otra persona. Yo ya lo hice.

L4M.- Ja ja ja. Tú ya cumpliste.

JMP.- Sí, hice el programa –junto a Concha Barral- durante quince años y es algo de lo que me siento muy orgulloso. En 1.985, en una entrevista en prensa comenté, de pasada,  que mi primera vocación había sido la radio, y a renglón seguido me llamaron de Radio Nacional de España proponiéndome hacer un programa. Cuando pregunté sobre el contenido, me dijeron que el que yo quisiera. Entonces, pensando en mi discoteca de musicales, que llevaba formando desde los catorce años, les sugerí hacer el programa sobre ese tipo de música que no se oía nunca en la radio española. Con cierto escepticismo por parte de los directivos, firmé para tres meses. Recuerdo que me preguntaron si tendría material suficiente para llenar esos tres meses de programación y luego resultó que estuvimos ¡dieciséis años! en antena. Desde el principio se produjo un boom, ya que al ser el primer programa de alcance nacional con este tipo de música, ejerció de catalizador y reunió en torno a él a todos los aficionados al teatro musical. Allí se hicieron muchos amigos que intercambiaban correspondencia en aquel punto común.

con Concha Barral con la que presentó "La Calle 42" durante casi dieciséis años

con Concha Barral que le acompañó en “La Calle 42” durante casi dieciséis años

Todavía hoy cuando voy de gira me encuentro con gente que me espera a la salida del teatro para darme recuerdos para Concha Barral y para decirme: “Yo tengo toda “La Calle 42″, completa, grabada en casettes y sigo escuchándola”. Eso me hace enormemente feliz. Creo que cumplimos una labor de divulgación muy importante, aglutinando a los aficionados de todo el país y creando un público para el musical. Me da un poco de vergüenza hablar tanto de mí.

L4M.- Para nada, recuerda que soy yo quien te ha preguntado sobre el tema.

JMP.- Es que cuando empezamos el programa, en 1985, el musical no estaba prersente en la cartelera teatral española. Se había hecho “Evita“, “Jesucristo Superstar“… Se hacía un musical cada tres o cuatro años, como algo extraordinario, fuera de lo común. Y sin embargo, cuando dejamos de hacer el programa, en el 2001, tanto en la cartelera de Madrid como en la de Barcelona había varios musicales de forma habitual, de mayor o menor tamaño. Ahora hay un público mucho más amplio y se habla de “musicales” como algo cotidiano…. Creo que algo ha tenido que ver en eso “La calle 42”.

L4M.- No te quepa la menor duda.

JMP.- Ahora, cuando voy a ver un musical y entro a saludar a los actores en los camerinos, muchos de ellos me dicen que descubrieron el teatro musical escuchando el programa cuando eran pequeños y que desde entonces comenzaron a comprar discos y se animaron a entrar en este mundo. Recuerdo que cuando llevábamos siete u ocho meses de programa, un día entré en el departamento de discos de El Corte Inglés, en el centro de Madrid, a comprar un disco que necesitaba y se me acercó un señor que me dijo: “Señor Pou, ¿me permite que le diga unas palabras? Quería decirle que usted nos está complicando mucho la vida”.

L4M.- Ja ja ja. ¿Qué era?. ¿Un dependiente?.

JMP.- Sí. Y añadió: “Mire usted, soy el jefe de compras de la sección de discos y estamos desesperados porque casi todos los lunes por la mañana -el programa se emitía sábados y domingos- nos encontramos con un montón de gente que viene a pedirnos unos discos, unos títulos y un tipo de música que no tenemos ni hemos tenido nunca, y es tanta la demanda que me he visto obligado a ir buscando por las distintas discográficas para importarlos”. Es más, hubo un tiempo, entre el 86 y el 90, que en la sección de discos de esos grandes almacenes había una estantería especial dedicada a comedias musicales, algo que no se había dado nunca; aunque luego desapareció.

frente al Teatre Goya de Barcelona del que lleva la dirección artística

frente al Teatre Goya de Barcelona del que lleva la dirección artística

L4M.- Como programador del Teatro Goya de Barcelona y actor que actúas tanto en catalán como en castellano y te mueves por toda España, ¿ves diferencias entre el trato de las instituciones a la cultura en Cataluña que se dice que está más subvencionada que el teatro en castellano?.

JMP.- No creo que esté más subvencionada en catalán que en castellano. No. Estoy seguro de que en Cataluña no hay más dinero para el teatro que en el resto de España, casi te diría que bastante menos. El presupuesto de Cultura de la Generalitat de Cataluña es el más pequeño de todas las carteras y ha ido menguando cada año. No, no tengo esa sensación.

En Barcelona lo que hay es mucha empresa privada que está bregando duro y ha conseguido pasar esa etapa de adversidad salvando los muebles y produciendo un montón de cosas, a pesar de los pesares. Es verdad que Barcelona tiene una gran actividad teatral, pero es algo que viene de muy atrás, de su gran cantera del teatro de aficionados. No hay que olvidar que Cataluña ha sido suministradora de actores y directores al resto del estado. Yo soy un ejemplo de ello. Me fui a Madrid a comenzar mi carrera a principio de los años 70, como otros muchos actores catalanes. En el teatro siempre ha habido muchos actores y directores de la cantera catalana, y  -no lo digo porque esté en Valencia- también de la valenciana. Si hiciéramos la lista de los actores, actrices y directores valencianos que han hecho cosas importantes en el teatro a nivel nacional, sería muy larga, por suerte.

en un momento de la representación de "Forests" dirigida por Calixto Bieito

en un momento de la representación de “Forests” dirigida por Calixto Bieito

Hay que reconocer, también, que en Cataluña cuando llegó la democracia, o ya en el tardofranquismo, nacieron muchos grupos como Comediants, Joglars, Tricicle, Dagoll Dagom, el Lliure, etc. que supieron luchar con empuje y crear una estructura y un público con las mismas inquietudes que ellos y que ha ido creciendo y madurando con ellos. Quizá ese fenómeno no se ha dado en otras partes; pero en cuanto al dinero, no, no hay en Cataluña  más dinero público para el teatro, seguro que no.

L4M.- Recuerdo volver de Londres en un avión que llegó de Barcelona y al darnos la prensa que era catalana, vi que en Barcelona estaban haciendo “Sweeney Todd“, “Hermanos de sangre” (Blood brothers) y no recuerdo qué otros musicales, todavía inéditos en el resto de España y comenté con la gente que venía conmigo: “Fijaos todo lo que están haciendo en Barcelona” y me dijeron “Pero allí es en catalán”, a lo que respondí “Y en Londres en inglés”, que para mi que vivo en Valencia eran mucho más fáciles de entender que en inglés.

JMP.- Sí, ese es un hecho curioso. Yo me he encontrado en Barcelona con gente que me ha dicho que no va a ver teatro en catalán porque no lo entiende, aún viviendo en Barcelona, y sin embargo se marcha a ver musicales a Londres, sin hablar papa de inglés. Pero, sí, es cierto que, quizá por su proximidad geográfica con Europa, en Cataluña se estrenan muchos más textos de los que son actualidad en las grandes capitales europeas, y más pronto que en el resto de España. Eso sí es cierto.

Cartel del espectáculo "Forests" en el Barbican de Londres

Cartel del espectáculo “Forests” en el Barbican de Londres

L4M.- Para terminar ya, si te propongo que hagas un viaje hipotético hacia el futuro, ¿cómo y dónde te gustaría verte dentro de cinco años?.

JMP.- Pues si me lo pones así, me gustaría verme en Londres, haciendo “El rey Lear”, en inglés, en el National Theatre, o mejor en Stratford-Upon-Avon, en la sede de la Royal Shakespeare Company. Puestos a desear…. Aunque ya viví esa experiencia de Londres cuando estrené allí, en el Barbican, en 2012, el espectáculo “Forests” de Calixto Bieito, un texto de Shakespeare que hacíamos en inglés y catalán, indistantamente, actores ingleses y catalanes, intercambiando los idiomas. Poder hacer a Shakespeare en inglés en la misma Inglaterra fue todo un premio. Pero si me dejas seguir soñando, pues sí, me gustaría hacer más teatro de Shakespeare, en Londres, en inglés….

L4M.- Ja ja ja. Yo que pensaba que me ibas a decir que te gustaría verte tumbado en una hamaca descansando, pero me has dicho que te gustaría verte trabajando …

JMP.- Claro, desde el convencimiento de que eso no será nunca, porque los ingleses son muy suyos con el idioma y no aceptarían nunca a un rey Lear, o a un Próspero, o a un Titus Andrónicus, que no tuviera la mejor pronunciación. Lo de la hamaca también me gustaría. Pero, mira, te voy a dar otra respuesta: Me gustaría estar en cualquier lugar del mundo, donde se haga buen teatro y yo pueda ejercer de espectador. Si alguna vocación tengo, tanto o más importante que la de actor, es la de espectador. Soy muy feliz siendo solo espectador.

L4M.- Ese momento en que se apagan las luces y te preparas para ver lo que te van a regalar.

JMP.- Uno de los motivos por los que pienso en el retiro paulatino es precisamente para eso, para tener mucho más tiempo libre y poder desarrollar a tope mi vocación de espectador de teatro. Gran parte del dinero que he ganado con mi trabajo lo he reinvertido en ir por el mundo a ver teatro, y esa ha sido, creo, mi mejor escuela. Creo que he aprendido mucho más de mi oficio de interpretar viendo teatro que haciendo teatro (puede parecer una boutade pero hay mucho de cierto). Creo que mi mejor escuela y mis mejores profesores los he tenido siempre en lo alto de un escenario, estando yo sentado en el patio de butacas.

L4M.- El momento que comentabas de Jonathan Pryce como Profesor Higgins…

JMP.- Exactamente. Y como ese, podría hablarte de otros muchos. Si algún día tuviera tiempo para escribir un libro, escribiría sobre mis grandes experiencias como espectador, y no como actor.

L4M.- José María pues muchísimas gracias por tu tiempo y por compartir tus vivencias con nosotros y nos seguiremos viendo por algún teatro del mundo, eso sí, buen teatro.

Paco Dolz para Love4musicals
Hotel Melia Plaza
Valencia, 21-11-2015

Os dejo con el video que grabó José María Pou para celebrar el CENTENARIO del Teatro Olympia de Valencia, en el que no se puede decir más en tan poco tiempo

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6 Respuestas

  1. Cesar dice:

    Maravillosa entrevista Paco. ¡Enhorabuena!.
    Yo soy uno de esos oyentes que descubrió el musical gracias al programa “La calle 42”, estuve enganchando a ellos durante todos esos años, y también los grababa en cassettes, jejeje.
    Gracias a ellos pude aprender de musicales, y sobre todo de teatro musical. A día de hoy se echa de menos un programa como aquel, pues aunque ahora tenemos internet, no hay nada como escuchar a dos personas verdaderamente expertas en el tema.
    También guardo recuerdos de esos grandes almacenes y su pequeña sección de música dedicados a musicales, y la cantidad de títulos que he comprado a lo largo de mi vida.

    En fin, es otra cosa que se ha perdido, al menos nos queda amazón…

    Saludos, y feliz año nuevo.

    • allwebber dice:

      Fue una entrevista aplazada muchas veces por motivos de agenda suya y mía, cuando iba a Barcelona él no estaba y cuando venía a Valencia yo estaba fuera, hasta que por fin ahora coincidimos y fue muy generoso en su tiempo conmigo. Fue una hora de entrevista y aunque él me decía que me podía quedar demasiado larga, yo le dije que era incapaz de cortar ninguna de sus declaraciones ya que yo me puse en el sitio del amante del teatro y de los musicales y pregunté lo que creo hubiese preguntado cualquiera, por eso consideraba interesantes todas sus respuestas y matices. Fue un auténtico lujo.

      • Cesar dice:

        Pues sí, ha quedado una entrevista de lujo, la he “devorado” con mucho placer, jejeje.

        Otra cosa que quería comentar es que tu página web viene a recoger el cetro que dejó “La calle 42”, por cuanto ahora es el sitio de información de referencia en idioma castellano.

        Ese vacío que sentí cuando desapareció el programa radiofónico no había podido llenarlo durante años, hasta que descubrí esta página y a ti por casualidad.

        La verdad es que es un honor y un privilegio poder entrar a diario en este maravilloso sitio y descubrir nuevos musicales, o datos nuevos que vas incorporando dia a dia.

        Por todo ello te doy la enhorabuena, y te animo a que no nos abandones nunca, pues te necesitamos, seguro que habrá muchos foreros que piensan igual que yo.

        Un gran abrazo, amigo Paco.

        • allwebber dice:

          Muchas gracias por tus palabras de apoyo César, afortunadamente ahora Internet es una ventana que nos informa de todo, algo que en “aquellos años” era como vivir en una isla desierta.
          Feliz año nuevo lleno de buenas noticias para todos.
          Un abrazo.
          Paco

          • Jose dice:

            Pienso igual que César. Entro a diario y espero que sigas muchos años con esta estupenda labor. Yo no tuve la suerte de conocer aquel programa de radio, era sólo un niño. Menos mal que te tenemos a ti.

          • allwebber dice:

            Gracias por tus palabras. Es cierto que “La calle 42” abrió el musical a gran parte de público además de reunir a muchos aficionados, eran tiempos difíciles. Recuerdo años atrás marchar a Londres sin saber lo que había en cartel, porque por aquel entonces Internet no estaba inventado aún y no era fácil hacerse con diarios extranjeros que llevaran la programación teatral de otros países. En eso sí, hemos salido ganando.
            Un abrazo.
            Paco

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