
La Opera de 3 Reales, 2011
“La ópera de 3 reales” vuelve en 2011, con una nueva propuesta tras la desafortunada versión de años atrás de “LA OPERA DE LOS TRES PENIQUES” que vimos en los Teatros del Canal de Madrid. Aquella para mi gusto pecaba de demasiado “localista” con muchas referencias a personajes populares de nuestro país, así que el anuncio de una nueva adaptación con Luis Tosar como Mackie el de la faca, me hizo darle una segunda oportunidad a este texto de Bertold Brecht.
Esta es una coproducción el Centro Dramático Gallego, estrenada del 23 al 26 de Junio en Santiago de Compostela, donde comenzó una gira por algunas ciudades gallegas como El Ferrol y Pontevedra, saltando de allí a Madrid, dando 8 funciones en el Teatro Fernán Gómez y continuando su gira por Las Palmas, Salamanca, Pamplona y Zaragoza, terminando el 17 y 18 de Septiembre en La Coruña. Siempre estancias muy cortas ya que esta obra ha conocido serios fracasos en sus últimos estrenos. Gente como Sting, Maureen McGovern y Kim Criswell no la pudieron mantener en Broadway más de un mes y el último estreno con Alan Cumming o Cindy Lauper aguantó unos tres meses.

Una escena de “La ópera de 3 reales”
Esta versión que dirige Quico Cadaval diría que es más fiel al texto original que desconozco, pero comparándola con la de los teatros del Canal, ahora la única referencia a la actualidad hace referencia a la próxima visita del Papa y las pancartas de los manifestantes del 15-M. Aún así me llamo la atención un lenguaje de vagabundos, ladrones y prostitutas es demasiado “educado”, no porque no dijesen tacos –que los dicen- sino porque empleaban un léxico muy elaborado para gente de su “esfera social”. Sin llegar a lo que hiciera Gershwin con su Porgy and Bess, creando casi una especie de lenguaje para los negros, aquí eché en falta un lenguaje más burdo y barriobajero, para entendernos.
El texto tiene frases que a día de hoy encajan perfectamente con la sociedad que vivimos y el mensaje político rezuma ironía cuando habla de la corrupción, la política y la justicia, a pesar de que siguen demasiado vigentes y el público ríe y aplaude frases como “La justicia es absolutamente incorruptible, nadie puede comprarla para que defienda la verdad”.
La sobria puesta en escena no necesita de más, la música en directo por un grupo de seis músicos acompaña bien la acción. Los intérpretes si bien actoralmente están todos muy bien, vocalmente dejan bastante que desear, estando mejor ellas que ellos, aunque hay que reconocer que la partitura de Kurt Weill no es una ópera ni exige un registro vocal difícil. Se nota que en esta ocasión han primado la actuación sobre la canción. Para la versión que llevan de gira fuera de Galicia, han adaptado el texto al castellano, no las canciones, que son en gallego y se pueden seguir subtituladas en una pantalla que hay en el escenario.
La obra está dividida en dos partes y bastante público aprovechó el momento del intermedio para marcharse. Diría que es una obra para los que ya la conocen y aman su partitura o quieren ver a Luis Tosar en directo, porque los aficionados al musical van a encontrarse ante una historia que ni atrapa, ni arrastra y una música de melodías casi inexistentes, tomando como ejemplo el popular tema: “Mackie el navaja” que nunca me dijo nada, aunque algo tendrá para que lo versionen tantos intérpretes.
Aunque se dice que no hay dos sin tres y que a la tercera va la vencida, dudo que algún día le dé otra oportunidad a esta obra.





