YOUKALI, El proyecto

Quería haber subido la semana pasada a Madrid, porque había leído unas críticas excelentes del montaje que había preparado Miguel del Arco, actor de larga trayectoria teatral que incluye desde su Javert en Los Miserables de hace 20 años en Madrid, hasta Los productores hará un par de años, con Santiago Segura y José Mota de protagonistas, si bien el elenco de secundarios entre los que estaba él mismo, era lo mejor del reparto, ex-ce-len-tes.

Lo que no conocía era la capacidad de Miguel del Arco como escritor o como director y resulta que le encomendaron un trabajo para el “día del refugiado” que escribió y dirigió: “El proyecto Youkali”, que debía representarse el 20 de Junio, en una única función pero público y crítica fueron tan unánimes que consiguieron convencer a los responsables del mismo, para que dieran opción a más público de conocer la obra y así llegó a las naves del Matadero de Madrid del Teatro Español.

La obra nos sitúa en unos estudios de televisión donde se va a grabar un documento-testimonio de cuatro personas, emigradas de sus países de origen por su seguridad personal:

  • Cantautora lesbiana, por su fuerte acento diríamos que de algún país del este, a la que no dejaban hablar de su sexualidad en las canciones, y los productores del programa televisivo para dar color a la emisión, le piden que cante una canción: “I dreamed  a dream” de Los Miserables, que encaja muy bien con la situación, ya que habla de los sueños de una mujer en encontrar un lugar donde la gente sea amable y se ayuden unos a otros, paradójicamente en el supuesto país libre, tampoco le dejan cantar sus canciones.
  • Madre de familia trabajadora con marido en paro,  que mantiene con su sueldo, hasta que al encontrar trabajo su marido y ganar dinero le decía: “ahora las cosas están como deben estar” y comenzaron los insultos y maltratos a su mujer, hasta el extremo de darle palizas delante de sus hijos. Cuando ella denunció el hecho a la policía, no le hicieron caso porque su marido tenía  conexiones en las altas esferas, consiguiendo incluso quitarle la custodia de sus hijos, hasta que pudo escapar con sus hijos y solo pide que ni su nombre, ni su imagen sean hechos públicos, ya que peligraría su integridad.
  • Un negro amante de la fotografía que gustaba buscar los contrastes, sin ánimo de denuncia ni pretensiones políticas, pero sus fotografías evidenciaban las grandes diferencias en su país, que al gobierno no le gustaba que fueran aireadas. Tras ser detenido, torturado y amenazado de muerte tuvo que huir de su país.
  • Una jueza, parecería de algún país sudamericano con problemas en ejercer su profesión, que tras  negarse a entrar en los cambalaches y corruptelas de su país, descubrió casualmente un artefacto explosivo en casa de sus padres y por la seguridad y bien de ella y los suyos,  fingió su muerte y huyó de su país.

El director del programa televisivo es un joven, pendiente de su imagen personal, muy contento del puesto que ocupa, seguro de sí y como por encima de todo, con una idea muy clara de lo que va a ser el programa, que en realidad no va a ser más que una propaganda, de las libertades del supuesto país donde se está grabando.

Damos un salto adelante en el tiempo y nos metemos en el mismo plató y mismos personajes años después. Los mismos emigrados van a dar testimonio de sus experiencias tras el anterior programa, pero el fotógrafo no se presenta porque forzado a volver a su país, fue asesinado en  cuando llegó. La madre de familia, está aterrorizada porque tiene el visado a punto de caducar y no le dan esperanzas de prorrogarlo y sólo pensar en volver la aterroriza. La cantante es ahora un producto-escaparate del régimen dirigido a las masas. El director del programa está nervioso y discute con el regidor, poniendo en evidencia ante las tres emigradas sus miedos e inseguridades en el sistema y país donde se supone están a salvo. El director se queda solo en el plató tras negarse a emitir los testimonios, ya que sería el final de su carrera.

Otros saltos adelante en el tiempo nos llevan al plató televisivo a oscuras, donde entran el director y regidor, alumbrándose con linternas para grabar en la clandestinidad el epílogo al documental de los emigrados y el país de las libertades. El director se disculpa ante la audiencia, asustado y casi susurrando, diciéndoles que no ha tenido otra forma de cerrar el documental, ya que la emisión del programa del último año fue su suicidio laboral y tiene que vivir oculto con amenazas de muerte, que le obligan a abandonar el país.

Al terminar la grabación, el director de televisión da una cinta al regidor para que la entregue a su mujer. Una licencia narrativa teatral nos permite conocer el contenido de la misma, en la que el director se despide de su mujer diciéndole que se marcha, que no puede decirle dónde va, que le hable a su hijo pequeño de cómo es su padre y que no permita que le olvide, que él en cuanto pueda les mandará a buscar. No puede contener las lágrimas: “Te quiero”. “Os quiero”. “Te quiero”…..  y vemos cómo él mismo corta la grabación, dejando la pantalla con las líneas blancas y negras de cuando no hay emisión y a todo el teatro en la más completa oscuridad.

La obra dura una escasa hora y media, en la que el público casi ni osábamos respirar, totalmente impactados por la fuerza de las imágenes y la carga de las historias. La utilización del espacio escénico es perfecta. La dirección de actores es excelente. Algunos números plásticos excelentes, unas armonías vocales limpias, algunas canciones muy bien interpretadas como “Youkali” que da nombre al proyecto y algunas improvisaciones y temas “a capella” muy bien ejecutados.

Todo un mérito de Miguel del Arco al que no habrá que perder la pista y que este año también acaparó premios con otra obra suya “La función por hacer” que está de gira por nuestro país. ¿Tendremos la suerte y oportunidad de que recale en nuestra ciudad?.

En este caso una obra denuncia, en el más puro estilo Brecht-Weill de narrativa y mensaje claro y directo. Lástima que ayer 19 de Septiembre fuera el último día en cartel. Esperemos que siga los pasos de “La función por hacer” y también la saquen de gira por España. Ayudaría a entender mejor los problemas del que escapa de su tierra en condiciones de “a vida o muerte” y del que sólo se nos informa del que ha escapado, se ha ahogado, ha llegado a nuestro país, etc.  y nada se nos dice o se hace contra el motivo que le ha lanzado a esa situación desesperada.

ARGUMENTO Y DIRECCION: Miguel del Arco

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