ESCAPADA MUSICALERA

Lo cierto es que la cartelera lo merecía. Broadway estaba lanzándome cantos de sirena desde hacía tiempo y parecía que la era más propicia para escapar era justo ahora, antes de los Tonys, cuando los nominados saben que están en el punto de mira y se esfuerzan si cabe, por estar más que perfectos, plusquanperfectos.

Ha sido todo un acierto, empañado por la escasa suerte de dos de los musicales que contaba con ver que eran “THE SCOTTSBORO BOYS” y “WOMAN ON THE VERGE OF A NERVOUS BREAKDOWN”, pero el público, la crisis o la mala fortuna hizo que se despeñasen de las marquesinas, mucho antes de lo previsto, aunque algún mérito deberían tener a la vista de las nominaciones de estos Tony.

A lo que iba, aunque reharé las crónicas de los musicales que he tenido la suerte de ver ahora y que por ser estreno, solo me daba para dar una mera ficha comentada, os paso a detallar lo que he podido ver en forma rápida, pues ya digo que la idea es ir entrando puntualmente en días posteriores en los casos de los musicales que son estreno, pero para que os hagais una idea:

El sábado matinal le tocó el turno a “WONDERLAND” porque la quitaban el domingo de cartel y si bien tenía algunos aspectos positivos, daba rabia comprobar, que no se hubiesen cuidado un poquito más otros detalles para dar un mejor acabado.

El sábado noche fue para “HOW TO SUCCEED IN BUSINESS WITHOUT REALLY TRYING” que sinceramente está muy bien, con unas coreografías y unos intérpretes sencillamente perfectos. La vis cómica de Daniel Radcliffe y la química con John Larroquete se meten al público en el bolsillo, desde el principio. Es una puesta al día de un musical antíguo, hecha con total dignidad. Radcliffe sorprenderá a propios y extraños ejecutando las coreografías cantando sin  ahogarse al bailar, que si bien tal vez cantando es en lo que esté más justo, el papel no le exige más y bailando es una máquina. Lo dicho toda una sopresa, el público interrumpía los números de lo perfectos que eran.

El domingo fue cabezonería y aunque no entraba en mis planes ir a “THE BOOK OF MORMON” por saber que sería cómica y cafre y que no me enteraría de nada, al saber que no había entradas hasta el 20 de Julio y que cada día sortean unas entradas que meten en un bombo, al que puede apuntarse dos horas antes de la función cualquiera, me empeciné y hubo madrugón, cola y entrada. Y tenía razón era más que cómica, descacharrante, era más que cafre, totalmente salvaje, pero con un nivel medio de inglés se pillan los chistes que te hacen aullar y revolverte en la butaca.

El lunes aprovechando que cierran casi todos los teatros, aprovechamos para irnos a Washington y dar un repaso a la capital del país y sus monumentos y museos para terminar el martes viendo FOLLIES en el Kennedy Center. Es una producción carísima por la cantidad enorma de vestuario y todos los intérpretes de primer nivel que la gente aplaudía desde que pisaban el escenario por primera vez. Del cast me sorprendieron más ellos que ellas, ya que Jan Maxwell que interpreta a Phyllis, o Bernadette Peters que da vida a Sally me gustaron más interpretando que cantando y Maxwell en concreto en la historia de “Lucy and Jessie” flaqueba mucho en el baile. Danny Burstein y Ron Raines fueron la sorpresa de la noche, sobre todo Burstein al que había visto en “South Pacific” pero aquí cantando y bailando, como interpretando tuvo un segundo acto magnífico con su “Right girl” y “Buddy’s blues”, mientras que Raines supo sacar partido del excelente “Too many mornings”. Para mi gusto siguen sobrando algunas canciones que tratan de contar parte de la historia, que en mi modesta opinión son totalmente innecesarias.

El miércoles llegamos a tiempo de sacar entrada para “SPIDERMAN” en previas, que sigue la historia de la primera película de la saga y tiene un look muy, muy, muy de comic. Las entradas están todos los días al 50% en tickets, pero el teatro está lleno de adolescentes entre 12 y 16 años y papás que llevan a sus niños de 3, 4 o 5 años “al brazo” para que vean cómo vuelan los actores por el patio de butacas. La música en varias ocasiones parecía que iba a arremeter con el tema de “Where the streets have no name” de U2, pero se deja ver, es entretenida y aporta la parte de circo que el público espera. Ah, y Julie Taymor sigue acreditada en la dirección.

A la salida corriendo a BARNES & NOBLE que iba a cantar y firmar discos Linda Eder, que dijo tener una laringitis y se limitó a hacer una pequeña presentación contestando a cuantas preguntas le hicimos los 40 ó 50 asistentes y firmó CDs y se hizo fotos con quien se lo pidió.

Miercoles noche otro peso pesado “ANYTHING GOES” el revival del musical de Cole Porter con Sutton Foster y Joel Grey, del que tampoco se pueden conseguir entradas en tickets, sólo de las cancelaciones en el mismo día, y que hay que hacer cola para probar la suerte. El musical es uno de mis favoritos y le tenía cierto miedo tras la última reposición que dirigió Trevor Nunn en el National Theatre de Londres, con Jophn Barrowman y Sally Ann Triplet, pero no hubo decepción, éste está genial. No tiene un escenario tan salvajemente espacioso como aquel, pero las coreografías son potentes y están todos a la altura. Sólo por ver el “Anything goes” y el “Blow, Gabriel, blow” ya merece la pena pagar y entrar. Por otro parte Sutton Foster es un animal escénico y una delicia como persona.

El jueves, el último cartucho “CATCH ME IF YOU CAN”,  lo último de Marc Shaiman y Scott Wittman. Sencillamente impresionante. Una partitura ejecutada por una big band que está presente toda la obra en escena y unos intérpretes que se multiplican. Norbert Leo Butz está increíble cantando, bailando o actuando, pero es que Aaron Tveit,  Tom Wopatt o Kerry Butler están perfectos en las ocasiones que tienen para lucirse. El musical es ágil, rompe la cuarta pared con el público y conecta desde el principio.

Bueno, también quedaba el viernes y entre repetir cualquiera de las ya vistas, sabiendo que “Anything goes” sería imposible y “Catch me if you can” había sido el día anterior, decidí apostar por “THE PEOPLE IN THE PICTURE” en el Studio 54 con Donna Murphy que está muy bien, de hecho ha sido nominada al Tony, pero que el musical está a años luz de los otros que habia visto tan desenfadados, alegres y vigorosos.

En fin, una cartelera preñadita de musicales nuevos, divertidos y originales.

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