Phantom of the Opera 25th en el RAH

El Albert Hall fue otra vez una fiesta. Este fin de semana hubo otra “Celebration” como la que ya dieron a Andrew Lloyd Webber por su 50 cumpleaños, años atrás. Por fin llegó la fecha en la que se celebraba el 25 aniversario del estreno de “The Phantom of the Opera“, el musical que sigue siendo un hito a ambos lados del Atlántico y guarda un lugar especial en el corazón de los enamorados del teatro musical.

El Albert Hall estaba FULL (lleno), COOL (enrollado) y FOOL (algo loco). A pesar de ser la primera de las TRES funciones que se iban a dar en el sancta sanctorum de los ingleses, en los alrededores ya se veían fans con capas, máscaras y atuendos que recordaban desde Don Juan Triunfante a cualquier escapado de la fiesta de disfraces del “Masquerade”. En el interior también en algunos palcos (y no en el número cinco precisamente) gente que asistió impertérritamente a toda la representación con su máscara y capa.

Cuando entré antes de que abrieran las puertas de la sala, habian dejado encendida una televisión que mostraba el escenario del Albert Hall y me hizo presagiar que aquello iba en grande e hice la foto de la imagen que daba la televisión, porque llegué a dudar de si habría lámpara o la simularían con alguna proyección, pero parecía ser que sí iba a haber lámpara.

La primera sorpresa vino cuando nuestra entrada en la que se lee fila F, al haber retirado algunas filas para dejar un pasillo por el que puedan discurrir algunas de las múltiples cámaras que van a filmar el evento, me sientan en el centro de la segunda fila del patio de butacas, con la lámpara en lo alto del Albert Hall como cuatro o cinco filas por detrás de mi cabeza.

El escenario, como en el teatro, mostraba las telas ocultando las gárgolas y la lámpara que colgaba en la parte más alta y central del Albert Hall, con lo que se intuía que si no estaba al principio en el escenario, no iba a subir hasta el techo en la obertura, por tanto, en principio tranquilo de que no me fuera a caer encima. Earl Carpenter se encargó de abrir la función, interpretando al subastador con el que arrancaba el musical, hasta que dijo las mágicas palabras de “… a little ilumination. Gentleman!” y en ese momento unos cuantos fuegos de artificio alrededor de la lámpara, al tiempo que suena la obertura, nos muestra en una proyección en el espacio superior al Fantasma tocando el órgano.
Digamos que el escenario, altísimo, está dividido en dos partes, de forma que la planta baja en la que se desarrolla la acción tiene unos paneles traseros en el que se proyectan imágenes y se abrirán para dar paso a la barca o al órgano lleno de velas de la guarida del Fantasma, por un lado y otro nivel que sería el primer piso, está alojada la orquesta, y detrás de ella y hasta el techo se proyectan a veces imágenes, como la que he dicho del fantasma al órgano interpretando la obertura. A ambos lados del escenario hay dos escaleras por las que entran y salen los personajes según requiera la acción.

Siempre dije que este musical en teatro era perfecto por todo. Tú, como espectador, estás atrapado en el teatro, viviendo la historia con los intérpretes. Además de que -para mi- tiene veinte minutos, desde la subasta hasta “Music of the night”, que son teatralmente hablando, perfectos. La lámpara, los decorados subiendo, el atentado en el ensayo de Carlota, la prueba a Christine para el papel fusionada con la actuación frente al público, su camerino, el re-encuentro con Raúl, la escena del espejo con el rapto a través de los pasadizos, la barca por los subterráneos hasta la guarida del fantasma…. son una maravilla de puesta en escena, espectacular y nada gratuita, con mayor mérito por estar hecha hace veinticinco años y continua tan perfecta como entonces. De hecho en el Albert Hall, las dimensiones del espacio mucho mayor, no consiguiron igualar la magia de ese arranque que tiene el musical en teatro.Prácticamente se ha mantenido TODO el musical tal cual, quiero decir que no se han cortado escenas como en “Les Miserables” en el O2, o en el décimo aniversario, aquí la obra está completa. Hay algunos elementos que cambian como lo que he contado de que la lámpara no sube en el arranque, ni cae en el intermedio, o que Piangi no aparece montado en el elefante hueco por detrás, o el fantasma en su guarida no tiene un maniquí disfrazado de Christine, pero son detalles totalmente innecesarios, para que la acción pueda ser seguida por alguien que no conozca la versión teatral.

Sentí cierta desilusión al ver que eran los mismos trajes, coreografías y casi decorados que en teatro ya que a diferencia de en “Los Miserables” del año pasado se le habia lavado la cara al musical con nuevas orquestaciones, vestuario, decorados, proyecciones, etc. y aquí diría que la orquestaciones, casi no se notan “nuevas”, eso sí debe haber muchísimos más músicos, que a buen seguro cuando se remezcle el audio van a sonar de lujo en el blu ray.En la función del sábado noche, la primera que se hacía en directo y con público, en otro de los momentos favoritos para mi “Prima donna”, tuvieron un fallo en la megafonía que no se entendía claramente lo que decía cada uno de los intérpretes, a excepción de Carlota en el último momento y fue otro de mis esperados momentos que también me decepcionó un poco, pero fue solo en ese tema. Sierra Bogges está guapísima, además de perfecta vocalmente que hizo que se me escapen un par de “Bravos” en el “Think of me”, que no es para nada uno de mis temas favoritos del musical. Ramin Karimloo está perfecto en “Music of the night” pero no me emociona. Y en general lo que es el primer acto, me llevó al descanso diciendo que es perfecta en teatro y más que perfecta, inmejorable y que no se ha cambiado nada prácticamente y lo que se ha cambiado ha sido por imperativos técnicos.

Pero arranca el segundo acto con los estupendos Mr. Andre y Mr. Firmin a los que sigue el “Masquerade” con las escaleras en las que no hay ningún maniquí “postizo” como en el teatro, pero porque no cabrían. Aquí hay más del triple de gente disfrazada y bailando con una nueva coreografía que hace que el número sea el más lucido de toda la noche. Impresionante e Impecable. El Blu ray hará justicia a lo que digo.

Hadley Fraser y Sierra Boggess son Raúl y Christine

Hadley Fraser y Sierra Boggess son Raúl y Christine

A partir de aquí fue entrar en una vorágine de acción sin freno en la que vamos cayendo sin paracaidas y cada número nos va llevando más y más al nudo en el estómago. Si Sierra Boggess está perfecta en el “Wishing you were somehow here again”, el duelo del Fantasma con Raul por Christine es de poner el pelo de punta. Los tres intérpretes están al 200 por cien y el climax sube por segundos, hasta que en el “Point of no return” Boggess no puede estar más juguetona, sexy, femenina, segura, incitadora, sensual, sexual y la química con Karimloo por fin, hace saltar chispas.

La escena final en la gruta del fantasma en teatro resulta mejor, si bien aquí los personajes tienen más cuerpo, más peso. Hadley Fraser como Raúl por fin es una alternativa válida para Christine y no es el héroe romántico y etéreo, aquí es un héroe con raices, anclado en la tierra y si vocalmente fue toda una sorpresa el año pasado en un papel insignificante en el concierto de “Les Miserables”, aquí se levanta con derecho propio como uno más del trío protagonista. El momento final en el Albert Hall quizá sea donde haya un cambio más significativo con respecto al teatro y eso que siendo la misma obra, con los mismos diálogos, ahora la puesta en escena, la aparición o abandono de los actores según en qué momento de la acción, dan otro sentido. En fin, muy bien.Al final como era de esperar apareció Lloyd Webber diciendo que había sido la primera vez que habían interpretado el segundo acto de tirón, hizo salir al equipo creador Cameron Mackintosh, Gyllian Lynne y Charles Hart y se tuvieron momentos de recuerdo para los fallecidos como Steve Barton (Raúl original) o Maria Bjornson (diseñadora de vestuario) y curiosamente Harold Prince (director original), no estuvo, pero todos ellos fueron saludados por salvas de aplausos de los asistentes.

El fin de fiesta lo abrió Lloyd Webber cuando dió paso al reparto original del musical de veinticinco años atrás y presentó a su “Angel de música”, su ex mujer Sarah Brightman, que no apareció con Michael Crawford como era de esperar, sino con cuatro intérpretes que han sido Fantasmas de lujo en otras producciones como Colm Wilkinson (Canada), Anthony Warlow (Australia), John Owen-Jones (Londres y New York) y Peter Joback que posiblemente lo interprete en la gira que va a celebrarse el año próximo por Inglaterra de este musical.Sarah Brightman cantó el tema de “The Phantom of the Opera” acompañada de los cuatro Fantasmas de lujo y al término de la misma desapareció, mientras que los Fantasmas internacionales a los que se unió al final Ramin Karimloo con Sierra Boggess cantaron “Music of the night”, dando por terminada la primera de las tres celebraciones del aniversario.

MÚSICA: Andrew Lloyd Webber
LETRAS: Charles Hart y Richard Stilgoe

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Se ha publicado el CD doble con el audio y el video en DVD y Blu Ray con subtitulos en español.

Para terminar unos videos de cómo se preparó el concierto del 25 aniversario


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