LA GUERRA DE LOS ROSE

Originalmente fue una novela de Warren Adler publicada en 1981, adaptada para el cine en 1989, contando con el gancho de la pareja protagonista, Michael Douglas y Kathleen Thurner, taquilleros tras sus películas juntos “Tras el corazón verde” y “La joya del Nilo”, en la que compartieron protagonismo con Danny DeVito, que aquí volvía a formar equipo con la pareja, además de dirigir la película y reservarse un papel protagonista.

La novela original nos presenta a una pareja que se enamora, se casa, tiene dos hijos y son felices en su hogar en el que atesoran todo tipo de antigüedades, hasta que llegado un momento el marido sufre un ataque al corazón y para su sorpresa, su amante esposa le dice que no le hubiese importado que se hubiese muerto porque ya no lo quiere y le pide el divorcio. La situación poco a poco se va haciendo más asfixiante entre ellos, al no estar dispuestos a renunciar ninguno de los dos a abandonar la casa, llegando incluso a acotar las estancias de la misma, en las que pueden vivir cada uno.

La película es bastante fiel a la novela aunque introduce el personaje de Danny DeVito, interpretando a un abogado que cuenta a un cliente suyo, su experiencia con el divorcio de los Rose, haciendo desistir al cliente de pedir el divorcio y volver a casa, a reconciliarse con su esposa. Demasiaso moralizante, tras la cantidad de venganzas personales que hemos visto por parte de los dos miembros de la pareja, que nos han demostrado lo ruines que pueden ser ambos, en su batalla personal contra el otro en la que “todo vale”.

Ahora en el 2012 nos encontramos con esta adaptación teatral que carga las tintas en la parte de la comedia, queriendo provocar la risa, algo que consigue por la empatía del público con la pareja protagonista, Carlos Sobera y Mar Regueras, en un tema que analizado fríamente, la ruptura de una pareja, no tiene nada de gracioso y menos si al final no hay reconciliación. El posible “problema” en estos casos de “¿qué hacemos con los hijos?” aquí no existe, ya que no se tienen en cuenta para nada, por no hablar de la escena final que es algo tramposa, ya que parece que se pasa de puntillas sin dejar reflexionar sobre lo ocurrido, que no tiene nada de cómico, y no puedo ser más explícito, por no entrar en detalles pque pudieran fastidiar a quien quiera acudir a ver la obra en el teatro.

Puestos a elegir, la película tiene una línea mucho más coherente que la película, si bien es cierto que el “pegote” del personaje de Danny DeVito y el enorme flasback para contarnos la historia de los Rose, sobra y ese tufillo a naftalina moralizante del final es bastante absurdo.

Resumiendo, función válida para seguidores de los actores protagonistas que encontrarán lo que han ido a buscar, siempre que no quieran “rascar” un poquito en la forma y contenido de lo expuesto.

AUTOR: Warren Adler

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