LA TABERNERA DEL PUERTO

La zarzuela es un género que sobrevive heroicamente a duras penas, ya que sufre el rechazo por parte del público, que como a la copla o la revista la relacionan con un momento puntual de nuestra historia, el franquismo y lo tildan de viejo, cutre o casposo, cuando en realidad es un género que viene del siglo XVII y ya Calderón de la Barca o Lope de Vega escribieron obras de texto que contenían partes musicales a las que denominaron zarzuela.

El género evolucionó y encontramos unas con mayor parte hablada que cantada y otras al contrario. La duración de las mismas también hizo que se denominasen de forma diferente así las de un sólo acto se les llamaba género chico y las de dos o tres actos eran género grande, tratando de caminar hacia la opera o la opereta francesa. Normalmente tocaban temas costumbristas, números cómicos y utilizaban grandes formaciones corales.Seguro os suenan estos títulos escogidos al azar, por ser alguno de los más populares “La Gran Vía” (1886), “El rey que rabió” (1891), “Gigantes y cabezudos” (1898), “La verbena de la Paloma” (1894), “La revoltosa” (1897), “Bohemios” (1904), “Los sobrinos del capitán Grant” (1877), “La Dolorosa” (1930), “La canción del olvido” (1928), etc fueron todos anteriores al régimen franquista, aunque el sistema las apoyase más tarde por lo que tenían de costumbrista como forma de potenciar lo español.

Algunos directores actuales como Miguel del Arco, Lluis Pasqual o Mario Gas aportan su granito de arena, para recuperar estas obras perfectamente defendibles, por contener unas partituras y temáticas que bien presentadas al público podrían dar buen juego, a diferencia de muchos productores que sabiendo que tienen su público fiel, cada vez menor en número y mayor en años, descuidan las producciones, porque saben que acudirán a la llamada del género, pero con esas propuestas no se conquista al público joven que les “suena” a viejo y no dan oportunidad a esas melodías y letras impecables con poesías brillantes que son parte de nuestra cultura.En este caso nos encontramos con una producción del Teatro de la Zarzuela de Madrid, cuyo solo nombre ya es garantía en todos los aspectos. Mantienen los temas corales, de hecho al final conté sesenta intérpretes en escena, además de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. La dirección es de Mario Gas y en el reparto están Maria José Moreno (Mariola), Angel Ódena (Juan de Eguia), Antonio Gandía (Leandro), Ernesto Morillo (Simpson), Ruth González (Abel), Abel García (Verdier), Carlos Martos (Fulgencio) y Agustín Ruiz (Senén), además de algunos actores habituales de Gas como Vicky Peña (Antígua), Pep Molina (Chinchorro) o Ángel Ruiz (Ripalda).

La acción se desarrolla en un pueblo costero del norte de España allá por los años treinta (cuando fue estrenada la obra), en la que una taberna regentada por la guapa Marola, trae de cabeza a toda la población masculina del lugar. Frente a la taberna hay un café regentado por Ripalda, que comenta con un cliente el tirón popular de la tabernera, que nadie sabe de donde llegó con el bandolero Juan de Eguía, que todos dan por su marido.Verdier, Simpson y Juan de Eguía, que trabajaron juntos en otro tiempo quieren encontrar la forma de convencer a Leandro, para que con su barca les pase un alijo de cocaína. Las mujeres del pueblo acuden juntas envalentonadas a enfrentarse a Marola, porque tiene encandilados a sus maridos a lo que ella les responde que les presten más atención, momento en que llega Juan de Eguía y golpea a Marola delante de todas las mujeres.

Marola y Leandro están enamorados y ella le confiesa que Juan de Eguía en realidad es su padre y entonces él la convence para escapar juntos lejos de su padre la maltrata. Juan de Eguía trata de que su hija seduzca a Leandro y le haga pasar el alijo de droga aunque ella se resiste. Juan de Eguía consciente de la atracción entre ellos acuerda venderle a Leandro su hija a cambio de que le pase el paquete de droga con su barca.No cuento más pero todo gira sobre las artimañas para pasar un paquete de droga en una ciudad costera, burlando la vigilancia policial, algo que nos sigue sonando muy vigente. Por otro lado vemos cómo hemos avanzado en el tema del machismo ya que en un momento de la obra cuando se dice que a Marola le han pegado y preguntan quién lo ha hecho, le responden “el que puede hacerlo”, refiriéndose al que creen es su marido.

Angel Ruiz y Vicky Peña son los cómicos encargados de quitar hierro al dramatismo de la historia, pensemos que se habla de un padre que vende a su hija como si fuera de su propiedad. Los dos actores juegan muy bien sus personajes. Curiosamente esta obra la estrenó en el Teatro Tívoli de Barcelona en 1936 Manuel Gas, en el papel de Simpson  para el que Sorazábal amplió el tema “Despierta negro, que viene el blanco” y con este montaje el director  Mario Gas, rinde homenaje a su padre.La escenografía de Riccardo MassironiEzio Frigerio, colaborador de Vittorio de Sica o Bernardo Bertolucci y el vestuario de Franca Squarciapino, ganadora del Oscar por su trabajo  en “Cyrano de Bergerac” juega muy bien con los tonos azules y grises salvo algún detalle en rojo que reserva para Marola, símbolo de la pasión, que dan una armonía visual al conjunto.

Los sobretítulos en inglés y español son todo un acierto que aplaudo en cada ocasión que acudo a una producción del Teatro de la Zarzuela, más cuando como en este caso que los cantantes cantan sin amplificación y se pierden parte de los diálogos, por lo cual es fundamental la acústica del teatro donde se represente, para que el público pueda tener una mejor comprensión, si bien los sobretítulos siempre serán una ayuda.La partitura de Pablo Sorazábal es rica en melodías y alcanza cotas de gran lirismo como en los  dúos de Marola y Leandro “Todos lo saben, es imposible disimular” y “¿No escuchas un grito que suena lejano?”, sin olvidar las perlas que guarda para Leandro en la super popular “No puede ser”, para Marola “En un país de fábula”, las simpáticas “La mujer de los quince a los veinte” para Juan de Eguía o “Marola, resuena en el oído” para Marola, Abel y Ripalda, además de la popular “Eres alta y delgada, como tu madre”.

Por su parte el libreto con versos recitados de forma natural, entremezclados con los diálogos de la obra, equilibran las partes humorísticas con las dramáticas y románticas en esta obra que se presenta en tres actos y tiene una duración cercana a las dos horas y media, como los musicales de hoy en día. La pega es el excesivo coste para presentarla con la dignidad que la obra y el público merece, por eso siempre se ofrecen pocas funciones, que suelen llenar hasta la bandera, que es la única forma de hacerla rentable semejante despliegue de medios.

MÚSICA: Pablo Sorozábal
LIBRETO: Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw
DIRECCIÓN ESCÉNICA: Mario Gas  
DIRECCIÓN MUSICAL: Óliver Díaz

Las fotografías que acompañan el post son de Julio Rodríguez

Termino con algunos videos de esta producción

 

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