007: 1967 Sólo se vive dos veces
Sean Connery había cumplido su contrato para ser 007 en cuatro películas y aceptó interpretarlo una vez más manifestando porque estaba harto de tener que usar peluquín en su interpretación de 007, debido a la pérdida de pelo en los últimos años, además de que la fama desbordada del personaje hizo que hasta los periodistas le seguían a los lavabos en busca de declaraciones. Todo esto hizo que Connery jurase que no volvería a ser James Bond tras esta película, si bien como veremos más adelante aún lo interpretaría en otras dos películas, incluso con un guiño a su negativa en el título de la última, estrenada como “Nunca digas nunca jamás” que analizaremos cuando lleguemos a 1983. Por otro...





