GREAT COMET: Diversidad y tolerancia

La noticia ha saltado a todas las redes sociales. Mandy Patinkin iba a tomar el papel de Pierre en “NATASHA, PIERRE & THE GREAT COMET OF 1812“, aprovechando que estaba libre de compromisos con la serie de TV “Homeland” y significaría su esperada vuelta a los escenarios de Broadway, pero el actor termina de anunciar que ha cancelado su contrato ante las reclamaciones de algún sector de público.

El papel del ruso Pierre lo estrenó Josh Groban, al que reemplazó al terminar su contrato Okieriete Onaodowan, al actor que creó los personajes de James Madison y Hércules Mulligan en el musical “HAMILTON” y al que se le pidió que acortase su contrato tres semanas para que pudiera entrar Mandy Patinkin por una temporada limitada del 15 de Agosto al 3 de Septiembre de 2017 y que más adelante retomaría el personaje.

Okieriete Onaodowan interpretando a Pierre en “The great comet”

Los productores argumentaron que muchos actores que van a ver la función les dicen que les encantaría participar en ella y cuando fue a verles Mandy Patinkin, ganador del Tony por “EVITA“, inolvidable Iñigo Montoya de “LA PRINCESA PROMETIDA” (The princess bride) y tantos papeles en cine, teatro y televisión, vieron la posibilidad de reforzar el reparto que tras la marcha de Groban y el próximo 13 de Agosto de Ingrid Michaelson la venta anticipada se había desplomado y veían peligrar la continuidad del espectáculo, uno de los más populares de Broadway hace un mes y que hoy está en TKTS a mitad de precio.

El actor Onaodowan hizo público su malestar en las redes sociales por haberle acortardo el contrato y manifestó que cuando le “terminen” el 13 de Agosto las funciones no piensa volver al musical, lo cual deja otra incognita en el aire y pone en la cuerda floja la supervivencia del show.

René Benton y Lucas Steele son Natasha y Anatole en “The great comet”

Algunos argumentan que se contrató a Patinkin por ser blanco y desplazar a Onaodowan per ser de color y se ha vuelto a hablar de igualdad de derechos, lo cual es bastante ridículo en este caso cuando la protagonista del musical, la rusa Natasha, el personaje central de “Guerra y paz”, en que se basa el musical y que en cine interpretó Audrey Hepburn y aquí estrenó y sigue representando Denee Benton, actriz de color, nadie la ha cuestionado. ¿Qué pasará si cuando venza su contrato le dan el papel a una actriz “blanca”?.

Está claro que Mandy Patinkin era un reclamo mayor que el de Onoadowan y aún recuerdo algunas voces por dar el protagonista de “PHANTOM OF THE OPERA” a Norm  Lewis en Broadway por ser de color, o cuando Whoopi Goldberg manifestó querer interpretar a Cleopatra y la gente se echó las manos a la cabeza a lo que la actriz respondió que si la reina del Nilo era africana debería parecerse más a ella que a Liz Taylor.

Brian Stokes Mitchell fue Don Quijote en “El hombre de La Mancha”

Me viene a la cabeza cuando se quiso estrenar en España “EL HOMBRE DE LA MANCHA” y se habló de Mireia Mambo, actriz de color para el personaje de Dulcinea, a la que Cervantes describe de piel tostada por el sol, pero menudo escándalo se hubiera montado, sin embargo en Broadway fue Brian Stokes Mitchel un Cervantes muy alabado, ¿por qué no?.

Reconozco que me impactó ver a Denzel Washington en “MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES” (Much ado about nothing) como el Príncipe Don Pedro de Aragón, pero son decisiones del director que aplaudo, o el diverso reparto de “HAMILTON” donde Lin-Manuel Miranda se atrevió a dar papeles de primeros magnatarios americanos a actores de color y consiguió que tras los primeros minutos entrases en la historia y olvidases el color de la piel.

Jennifer Hudson y Cynthia Ertivo en “El color purpura” en Broadway

Y ahora viene la pregunta, si hemos llegado a aceptar que Don Pedro de Aragón sea negro, ¿qué pasaría si diésemos el papel de Celie en “EL COLOR PÚRPURA” o de Tateh en “RAGTIME” a un actor o actriz blancos?. Seamos un poquito más tolerantes en ambas direcciones y no veamos racismo o discriminación cuando no la hay.

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4 Respuestas

  1. Srdan K. dice:

    Yo creo que, en Estados Unidos, han llevado la corrección política al extremo. ¿No te acuerdas de lo que pasó con el concierto de The Prince of Egypt? ¿Y te puedes creer que, incluso, hay universidades estadounidenses en las que se niegan a enseñar teatro isabelino y jacobino porque no hay obras de esas épocas escritas por mujeres o gente de color?

    Estamos llegando a un punto en el que solo se podrá criticar, reír de o despedir a “hombres” blancos heterosexuales que tienen entre 20 y 50 años, porque todos los demás (y me incluyo aquí) podremos alegar alguna razón (racismo, xenofobia, homofobia, machismo, discriminación por edad, etc.) para protestar. No quiero ni pensar qué dirían algunos grupos si en el nuevo anuncio de Coca Cola (que tanto alaban solo porque hay un personaje gay) el objeto sexual por el que se pelean el hermano y la hermana fuese una mujer atractiva.

    Estoy completamente de acuerdo contigo. ¡Cuántas actuaciones brillantes nos hubiéramos perdido si los productores hubieran sido siempre políticamente correctos? LuPune no podría haber sido Evita, Pearl Bailey no podría haber sido Dolly o Ankur Bahl y Ncuti Gatwa no podrían haber sido Helenus y Demetrius en ese maravilloso y magnífico montaje de A Midsummer Night’s Dream que llenaba el Shakespeare’s Globe a diario el año pasado.

    Si había una compañía en la que había gente de todos los colores, esa era la compañía de The Great Comet y es injusto tachar a los productores de racistas, porque hayan decidido despedir a un actor negro que NO conseguía llenar las butacas con traseros (como dicen en Stage Beauty) y contratar a una estrella para salvar el montaje. Lo único que han conseguido con sus quejas injustas en las redes sociales es que los productores, probablemente, tendrán que cerrar el espectáculo y así TODOS los actores, actrices y músicos de la compañía se quedarán en el paro.

    TODOS y TODAS debemos luchar por y defender nuestros derechos, pero, también, debemos ser tolerantes y aceptar que nadie es perfecto.

    • allwebber dice:

      Sí hay veces que se pasan y se busca la excusa para defenderse de algo.
      Además contrataron a Onoadowan para sustituir a Josh Groban y no se quejó ningún blanco. En fin, ya veremos en qué queda todo

  2. ElphabaM dice:

    Muy bien expresado. Opino exactamente igual. Creo que el teatro permite muchas más licencias, y dado que es un espacio limitado en el que a menudo tienes que imaginarte las situaciones, los lugares y las circunstancias que la escenografía tan solo pueden esbozar, no veo problema en hacer esa misma vista gorda con los intérpretes. No cambio a mi Norm Lewis haciendo de Javert en 2010 por todo el oro del mundo. En determinados personajes, ciertos rasgos físicos son secundarios. En otros sin embargo son cosas que tienen más peso en el argumento o la personalidad. El cine en cambio tiende a plasmar las historias con más realismo, y no se trata de que nos figuremos algo, sino de que nos lo creamos y no se le vean los hilos a la película, y creo que ese es el motivo por el que cambiar de etnia o de sexo a un personaje puede sacarte de situación y ser un fiasco de elección. El caso de Brannagh con Mucho ruido y pocas nueces lo atribuyo a la teatralidad de esa película. Seguimos viendo la obra de Shakespeare, solo que en pantalla y con escenarios naturales. Tampoco entiendo las voces que se quejan de que tal actor o actriz interpreten a alguien de distinta etnia, o sexo o condición. Vamos a ver, son actores, se pasan la vida interpretando quien no son, y sin consiguen meterse en su piel o parecerse o actuar como quien se suponen, pues digo yo que el resultado es lo que cuenta, ¿no? Mientras se haga con respeto. ¿O es que ya tampoco vale elegir a un moreno para hacer de rubio? ¿O si eres homosexual ya solo puedes hacer papeles de homosexual o viceversa?
    Un absurdo todo. Pero la gente no se da cuenta de que está cayendo en el mismo racismo a la inversa. Ya no se puede hacer nada por no herir sensibilidades, porque siempre te van a acusar. Ya no importa si es lícito o no, si se valoran los méritos o no, porque siempre la persona blanca va a salir criticada si se la antepone a alguien de otra etnia. Ten por seguro que a nadie se le ocurriría poner a una persona de otro color en SHuffle ALong o el color Púrpura, porque ardería Troya. Estamos como en la comedia francesa “Salir del armario”, donde el protagonista para evitar ser despedido lanza el rumor de que es gay, y así es intocable.
    El racismo es racismo vaya para la dirección que vaya, y la lucha contra la discriminación pasa por mirar al futuro y construir, no vivir en modo revancha.
    Y por cierto, creo que ninguna de las actrices que interpretaron a Elphaba era verde.

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