Una noche con Lloyd Webber y la OBC

No puedo recordar cuando empezaron a gustarme los musicales, pero soy consciente de que Andrew Lloyd Webber fue el primer compositor que me hizo seguir sus musicales y perseguir sus grabaciones dentro y fuera del teatro musical desde que descubrí el doble casette de “Jesucristo Superstar”, luego vi la película y la producción española con Camilo Sesto y más tarde la versión de Londres, hace casi CUARENTA AÑOS.

Comento esto porque los conciertos de musicales hace tiempo que no me entusiasman y prefiero ver un musical completo, pero lo de la noche del 22 de Diciembre de 2017 en el Auditori de Barcelona me pilló por sorpresa. En principio me lo planteé como una ocasión de escuchar a cuatro grandes solistas y descubrir la personal visión de los temas al dictado de la batuta de Alfonso Casado, porque eran los alicientes para repetir esos temas machacados hasta la saciedad dentro de los musicales para los que fueron escritos y no intento presumir cuando digo que soy incapaz de contar las veces que he visto cada uno de estos musicales.

Un momento de los ensayos

Acreditado como prensa pude asistir a un ensayo del concierto y cuando comenzó esa guitarra eléctrica desgarrando las notas de la “Obertura” de “JESUCRISTO SUPERSTAR” con ese aire inquietante presagiando algo malo, todo se fue al garete con la explosión de los platillos y las notas del “Superstar” que dieron paso a Celinde Schoenmaker, Joanna Ampil, John Owen-Jones y Gerónimo Rauch para repartirse ellos el papel de Judas y ellas los de los ángeles del coro. Fue entonces cuando me dije que “nada malo va a pasar”.

He tenido la suerte de ver a Celinde, a John y a Gero dirigidos por Alfonso en Londres interpretando “El Fantasma de la Ópera” entre otros musicales y a Joanna la conocía de “Los Miserables” o “Miss Saigon” y sabía que Alfonso pisaba fuerte con semejante elenco y la Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña, que ya dirigió hace dos años en el mismo auditorio, en aquella “Magia de Broadway per Nadal“. Para esta ocasión consiguió además reunir varios coros: La Coral Sant Jordi, Cor Ciutat de Tarragona y Escola Aules. Resumiendo una orquesta con OCHENTA Y CUATRO MÚSICOS y un coro de CIENTODICISÉIS VOCES. Ni el mismísimo Andrew Lloyd Webber en sus más osados sueños podría imaginar cómo podría llegar a sonar su música.

Alfonso Casado dirigiendo en un momento del concierto

El siguiente tema del concierto fue la exquisita balada “Unexpected song” del musical “TELL ME ON A SUNDAY“, que en la voz de Joanna emocionó a todo el auditorio. Alfonso iba introduciendo bloque de temas para situar al público en el musical del que estaba sacado y el momento en que se desarrollaba la acción. Todo un acierto para que el gran público comprendiese mejor la emoción de la canción, sumada al instante para el que fue pensada. Alfonso conquistó al público con su naturalidad y cercanía atreviéndose incluso a bromear diciendo algunas frases en catalán, que con su acento andaluz dibujaron sonrisas en el rostro del público, que le premió con sus aplausos.

El siguiente bloque nos trajo “EL FANTASMA DE LA ÓPERA” donde Celinde Schoenmaker se lució con el “Wishing you were somehow here again” y saltamos a “LOVE NEVER DIES“, la secuela del Fantasma con el “Coney Island Waltz” para que la orquesta se luciera antes de dar paso a “‘Til I hear you sing once more” con un fraseo brillante de Gerónimo Rauch, acariciando las notas o desparramando la voz con un poderío que provocó los primeros “Bravos” de la noche, por supuesto uno de ellos a mi cargo. Con el ambiente bien caldeado apareció Celinde Schoenmaker para desplegar interpretación y poderío vocal con todo su registro lírico y musical en “Love never dies”.

Joanna Ampil interpretando “Unexpected song”

Alfonso dio paso al siguiente bloque dedicado al musical “CATS” con el tema instrumental “The Jellicle Ball” donde la orquesta pudo lucirse al completo y personalmente los vientos y la percusión estuvieron increíbles, por más que siempre me fije en los instrumentos de cuerda y este tema se fundió con el inmortal “Memory” cantado estupendamente por Joanna mientras escuchaba a una señora a mi espalda diciendo “No sabía que esta canción era de “Cats”.

La siguiente canción “Love changes everything” es una de las icónicas de Michael Ball ya que la estrenó en “ASPECTS OF LOVE” y se ha convertido en un clásico de sus conciertos, pero aquí en la voz de John Owen-Jones me gustó verlo bromear con el tema en los ensayos, acompañándola de gestos en cada frase, como si la representase para un público sordo, aunque en el concierto le dió ese aire de himno al amor, manteniendo la nota final lo indecible que nos hizo contener la respiración hasta que la terminó en medio de una espectacular salva de aplausos.

Gerónimo Rauch cantando “‘Til I hear you sing once more”

El final del primer acto nos conectaba con el principio del concierto y Gerónimo apareció para cantar el “Gethsemane” de “Jesucristo Superstar”, musical con el que se dió a conocer en España, pero ahora mucho más profesional y experimentado mantuvo el famoso falsete en su sitio, aunque no fue lo que más lució del tema ya que lo supo dotar de todos los matices a los que lleva la música y la letra de este tema con el que puso en pie a todo el auditorio antes del descanso para pasar al intermedio.

El segundo acto se abría con “Requiem for Evita” con la orquesta y coros entregados a tope para enlazar con Celinde Schoenmaker que se lució interpretando y cantando “Don’t cry for me Argentina” que es más un discurso que una canción del musical “EVITA” con el que Lloyd Webber repitió la gesta de “Gethsemane” rompiendo esquemas al colocar temas que duraban más de cinco minutos en las listas de éxitos.

John Owen-Jones cantando “Love changes everything”

SUNSET BOULEVARD” es otro musical “grande” de Lloyd Webber, tan “grande” como su protagonista Norma Desmond, salida de la brillante pluma de Billy Wilder y aquí la orquesta con la suite del “Entr’acte” nos transportó al Hollywood de los años cincuenta con ese cine en blanco y negro y aunque esperábamos a Gerónimo Rauch, a punto de estrenar la versión española en Canarias, el que apareció fue John Owen-Jones para cantar a ese “Sunset Boulevard”, mundo de sueños al que sólo algunos acceden, pagando un alto precio y tras él Joanna Ampil con su “As if we never said goodbye” en el que ella cree volver a los rodajes por fin, viviendo en su mundo “loca por el joven” al que se aferra como queriendo recuperar su juventud. Brutal ese “I’m come home at last” que siempre me desarma.

El tramo final volvimos al “Fantasma de la Ópera” el gran triunfo de Lloyd Webber con más de 30 años continuados en cartel en Londres y Broadway comenzando con la suite del “Entr’acte” enlazada con el “Masquerade” con la orquesta y coros a tope para pasar al “Music of the night” en el que John Owen-Jones estuvo realmente brillante, derramando sensibilidad con el tema de este musical que ha interpretado a ambos lados del Atlántico en más de dos mil ocasiones.

Celinde Schoenmaker canta “Don’t cry for me, Argentina”

El último tema del programa nos llevaba a “JOSEPH AND THE AMAZING TECHNICOLOR DREAMCOAT“, curiosamente el primer trabajo de Lloyd Webber que escribió con tan sólo diecisiete años y del que Alfonso escogió “Any dream will do” por ese aire esperanzador propio de las Navidad, con el mensaje de que cualquier sueño puede convertirse en realidad y que interpretaron los cuatro solistas con los coros a los que se unió el coro infantil L’Esquitx, L’Espurna i els Petits Martinecs, que se colocaron en las escaleras laterales -y es que en el escenario ya no cabía ni un alfiler- vistiendo camisetas de diferentes colores (como el abrigo de Joseph) para cerrar con muy buen humor el concierto.

Pero claro, faltaban los bises y no podía haber mejor tema que el que Lloyd Webber escribió para las Olimpiadas de Barcelona de 1992 “Amigos para siempre” que estrenaron Josep Carreras y Sarah Brightman y que aquí sonó tal como fue pensada por el autor, lejos de la versión aflamencada de Los Manolos que en España se hizo más famosa y que esta noche pudimos disfrutar con los cuatro solistas y un lujo de agrupaciones corales.

Aplausos y más aplausos y otro bis. Nada menos que el tema principal de “El Fantasma de la Ópera” con dos Fantasmas John Owen-Jones y Gerónimo Rauch forzando a sus Christines Celinde Schoenmaker y Joanna Ampil a llevar la nota de su música más y más lejos arrancando los gritos, bravos y aplausos de todos los presentes en el que creíamos el último bis, pero aún nos regalaron “Oh Holy night” con un arreglo precioso, muy pausado, en el que pudieron lucirse tanto la orquesta como los solistas.

Alfonso agradeció a todos los participantes haciendo subir a los directores de las corales y destacando la labor de director escénico de Mariano Detry, con sus toques apenas perceptibles marcando cómo y cuando entra cada intérprete, en qué momento la luz o el fondo cambia de intensidad o que los solistas se giren hacia las líneas de coro, dando la espalda al público para destacar el valor de las voces que han ido dando soporte a los temas desde un segundo plano. Detalles casi imperceptibles para llevar la atención del público a lo que se quiere destacar en cada momento.

Gerónimo Rauch, Celinde Schoenmaker, Alfonso Casado, Joanna Ampil y John Owen-Jones

Una noche para recordar. Nivel, mucho nivel y aceptar que fue todo un acierto poder disfrutar de los mejores momentos de los musicales como nunca antes los escuché ni volveré a escuchar, gracias a una orquesta grandiosa que da mayor cuerpo y base a los grandes temas de los musicales, sobre todo si ya conoces los musicales de referencia y para los que no los conocen puede servir de llamada de atención para adentrarse en este mundo y profundizar en el tema.

Y sobre todo gracias a Alfonso Casado por soñar este concierto y conseguir los solistas, equipo y permisos para traer lo mejor de Andrew Lloyd Webber a España. Por cierto, el próximo….. ¿para cuándo?.

Os dejo con algunas grabaciones que particulares han colgado en la red

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